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miércoles, 18 de junio de 2014

Capitulo 22 - Los opuestos se atraen

Al día siguiente me levante i lo primero que hice fu alimentar a mi pequeño dragón que había decidido ponerle Gacel como nombre. Era precioso y me quería seguir por todas partes así que decidí que vendría conmigo esta tarde al ir con Threldor. Por la mañana aun tenia algunos golpes marcados en los brazos y ni siquiera me atreví a mirar a Ammbor a la cara, aunque el intentaba seguirme por todas partes, odio esa promesa, porque no se me ocurriría algo mejor? En la comida había un ambiente muy frio que me ponía muy nerviosa, mis padres parecían haberse discutido y Ammbor parecía muy molesto conmigo, a pesar de que le prometí nuestro matrimonio no puede soportar que un hombre de otra región 'enemigo' me haya podido besar y tenerme entre sus brazos antes que él, mi supuesto prometido. Al terminar de comer nadie dijo nada mi madre se fue con alunas doncellas, Ammbor con su grupo de amigos con los cuales entrenaba, y mi padre a sus asuntos personales, entonces puede irme sin problemas, me cambie, me puse mi traje de entrenar, cogí las flechas y el arco, me até el pelo en una trenza como solía hacer y salí volando hacia el bosque con Gacel a mis espaldas, aun no sabía volar. Antes de ir con Threldor me pare a ver como estaba Frossky ya que hacía mucho tiempo que no le había visto. Le vi comiendo algunas frutas que había encontrado, estuve un rato con él y después me fui con Gacel a la orilla del rio espere un poco porque Threldor aún no había llegado, raro en él. Entonces vi como dos chicos que estaban corriendo se pararon al lado del rio, no había duda una de ellos era Threldor y el otro parecía su amigo, entonces miraron atrás y volvieron a correr desapareciendo de allí entonces vi pasar a tres soldados corriendo al parecer les estaban siguiendo. Temía que le hicieran daño no lo soportaría así que decidí ir allí, no sabía si hacia lo correcto pero quería ayudarle como fuera y esa parecía la única opción. Me puse la capa y coloque a Gacel encima de mi pecho de forma que al ir allí no se fundiera su hielo ya que quedaba protegido por mi frio.  Volé hasta el otro lado del rio, al pisar la tierra enseguida escondí mis alas y fui corriendo en la misma dirección que fueron ellos, corrí durante mucho tiempo estaba agotada pero por fin conseguí verlos estaban corriendo hacia un gran agujero que había en el suelo, me dirigí hasta allí parecía que habían despistado a los soldados ya que no volvieron a aparecer, mire hacia abajo de ese agujero y vi algo horrible, era una especie de caverna donde había unos seres muy extraño no parecían de nuestra especie, eran feos y su cuerpo era sucio parecía como si hubieran nacido del barro o algo parecido, estaban todos trabajando en una especie de mina y entre ellos podía ver un trol que era quien mandaba órdenes. Baje allí con mucho cuidado para que no me pudieran ver y tan rápido como pude logre alcanzar a Threldor que se había escondido detrás de una gran roca junto a su amigo.
Amynia: Threldor -dije en voz baja al tocarle la espalda-.
Threldor: -se giró sorprendido al verme allí- Amynia?! Rápido escóndete!
Me cogió lo más rápido que pudo y me puso delante del detrás de esa roca donde quedamos muy apretados frente a frente.
Threldor: se puede saber qué haces aquí?! -Algo enfadado-.
Amynia: solo me preocupe mucho al ver como os perseguían los soldados...
Threldor: -me abrazó contra su pecho- no deberías estar aquí, ahora corres mucho peligro, si te encuentran te lanzaran al fuego viva.
Amynia: lo siento -dije con miedo-.
Glendir: emm... Sigo aquí.
Threldor: perdona Glendir déjame presentarte a mi pareja, Amynia.
Glendir: pareja?
Threldor: puedes mantener nuestro secreto por favor?
Glendir: que secreto?
Me quite la gorra y --- quedo boca abierto al ver mi diadema de hielo y mis ojos azules que le impactaron.
Glendir: es de la región del agua? -Dijo muy sorprendido-.
Threldor: porfa no digas nada a nadie, te lo suplico.
Amynia: soy la princesa.
Glendir: la princesa?! -parecía que se iba a desmayar-.
Threldor: shh!
Glendir: tú estás loco o que, tú te descubren estas muerto y no es que el príncipe te tenga mucho cariño, por así decirlo.
Threldor: oye, lo se, pero que quieres que haga, dejarle? Imposible, le quiero demasiado.
Glendir: deja de ponerte cursi, nunca te había visto asi…
Threldor: estoy enamorado, eso es lo que pasa!
Amynia: os van a oir… -dije con miedo-.
Threldor: debemos salir de aquí ya!
Entonces Threldor me cogió la mano y seguimos a Glendir muy cuidadosamente ya que según Glendir él sabía una salida. Ese lugar era horrible, quería salir de allí cuando antes mejor, tenía miedo, me temblaban las piernas, los brazos, todo, esas criaturas eran espantosas. Estuvimos andando mucho tiempo haciendo paradas para escondernos pero cuando finalmente encontrar la luz de la salida al exterior me alivie bastante y deje de temblar. Después fuimos rápidamente a casa de Threldor.
Glendir: ha faltado nada para que nos encontraran.
Threldor: Amynia por favor no vuelvas a hacer esto.
Amynia: perdona –arrepentida-, pero como quieres que me quede brazos cruzados cuando te está persiguiendo la guardia real.
Threldor: sabré salir de eso, tranquila –me abrazo-.
Glendir: eres una princesa, no deberías hacer estas cosas.
Amynia: no me trates de princesita delicada.
Glendir: no sé cómo te enamoras de una princesa, Threldor, siempre habías odiado a cualquier miembro de la familia real.
Threldor: ella es especial! Puedo demostrártelo!
Glendir: está bien, demuéstrame tan solo uno de tus poderes, princesa.
Estaba empezando a odiar a ese chico, así que me quite la capa, salió Gacel, ya se estaba poniendo nervioso.
Glendir: un dragón? Te pido que me muestres un poder.
Harta de sus palabras extendí mis alas de hielo y me alce al vuelo, lo deje con la boca abierta, quedó en ridículo.
Amynia: -baje y escondí mis alas- es suficiente? Soy la única persona de mi región que lo ha conseguido. –Cogí a Gacel en brazos-.
Threldor: ves te dije que es especial, por cierto que tal con él pequeño dragón?
Amynia: se llama Gacel.
Threldor se acercó porque quería acariciarlo pero Gacel alzo todas sus escamas para avisarle de que no quería que se acercara, entonces Threldor le acercó su mano, Gacel al ver que no era una amenaza le lamio la mano y le dejo acariciarlo.
Threldor: ves cómo es diferente.
Glendir: está bien… no diré nada, solo porque eres mi mejor amigo.
Threldor: gracias.
Yo deje que Gacel corriera por el suelo un rato y entonces Threldor me abrazo me cogió el rostro entre sus manos, me miró fijamente a los ojos y me beso tiernamente.
Glendir: oh no! no os pongáis cursis.
Se me escapo una risa, pero Threldor no le hizo mucho caso y me volvió a besar, luego se separó de mí.
Glendir: por fin… -suspiro-.
Amynia: por cierto, porque os perseguían esos guardias?

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