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lunes, 25 de agosto de 2014

Capitulo 28 - Los opuestos se atraen

Los días han pasado muy rápido desde el cumple de Threldor,  hemos estado juntos casi todos los días con la suerte que mi madre me deja salir ya que sabe que es muy duro para mi tener que casarme con alguien que odio, así que ella se hizo cargo de toda la decoración, elegir la comida, etc. Ella siempre intenta animarme todo lo contrario a mi padre que no para de recordarme la estúpida boda. Threldor intenta ser fuerte delante de mi aun así le vi llorar varias veces... No quiero casarme! Pero... Solo así puedo ocultar a Threldor, mi verdadero amor. Hoy es el día antes de la boda y mi ánimo esta de lo más bajo mi madre estaba muy preocupada por mi así que insistió en que hoy me fuera, que no me preocupara por nada, ella se encargaría de lo que fuera, así que me fui a ver a Threldor, él ya me esperaba en la orilla del rio. Se le veía fatal.
Amynia: hola -dije intentando fingir felicidad-.
Threldor: Hola... -Triste-.
Amynia: -me eche encima de él y lo abrace intentando no llorar- lo siento...
Threldor: -me devolvió el abrazo- te amo...
Amynia: lo sé, y yo también te amo. Threldor quiero pasar un día agradable contigo, quiero hacerte feliz.
Threldor: no voy a estar feliz si vas a ser de otro hombre y no mía.
Amynia: lo sé, yo tampoco soy feliz si no es a tu lado, pero quiero protegerte.
Threldor: te entiendo...
Entonces oímos los pasos que parecían varias personas acercándose donde estábamos nosotros y mientras hablaban entre ellos pudimos escuchar algunas palabras.
Xxxxx: porque siempre nos toca a nosotros ir a buscar a la princesa?... Igual no vamos a conseguir cogerla.
Yyyyy: mañana es su boda por eso su padre la busca.
Enseguida los identifique, eran unos soldados que había mandado mi padre a buscarme. No quería que me estropearan ese dia con Threldor...
Amynia: corre, sígueme, debemos irnos de aquí...
Empezamos a correr y al parecer los soldados escucharon nuestros pasos.
Threldor: tengo una idea, extiende las alas i volvemos bajo dentro del bosque.
Amynia: vale.
Con la fantástica idea de Threldor pudimos distraerlos un poco. Pocos minutos después encontramos una buena cueva y decidimos escondernos allí. Hice una pared con hielo para que no pudieran pasar, mientras Threldor cogió unas ramas que había allí para calentarse un poco, no era su ambiente normal así que pasaba frio.
Amynia: lo conseguimos -dije con una pequeña sonrisa-.
Threldor: si pero igualmente tendrás que volver.
Amynia: si pero quiero pasar este día contigo.
Threldor me abrazo y note que estaba temblando, seguro que era del frio. Los de la región del agua aguantamos perfectamente temperaturas bajas pero casi no aguantamos el calor mientras en la región del fuego pueden aguantar temperaturas altísimas.
Amynia: será mejor que busque algunas ramas mas para que dé más calor.
Threldor: vale.
Amynia: toma -le entregue mi capa-  enseguida vuelvo.
Entre un poco más en la cueva, hacia un viento gélido, cogí algunas ramas lo más rápido que pude y volví con Threldor.
Amynia: ya esta, te encuentras mejor?
Threldor: si, gracias.
Me senté a su lado encima de la capa que había extendido en el suelo.
Threldor: Amynia...
Amynia: dime.
Threldor: -me miro a los ojos- quiero hacerte mía antes que alguien se me adelante.
Amynia: -me quede sorprendida ante sus palabras- yo... yo...
En nuestro mundo era algo horrible que una pareja pierda la virginidad antes del matrimonio, pero eso no me importa.
Threldor: tampoco quiero forzarte a ello, solo lo hare si tu también lo deseas -dijo mientras cogía mis manos-.
Amynia: -lo mire a los ojos- claro que quiero.
Después de esas palabras Threldor se me acerco lentamente y empezó a besarme tiernamente con toda su dulzura, empezó a quitarse la ropa lentamente mientras también me iba quitando la mía, Threldor me hizo el amor con toda la pasión, fue la experiencia más bonita que jamás olvidare. Me quede encima de su pecho descansando, lo abrazaba, sentía el calor de su cuerpo, los latidos de su corazón acelerados y su respiración agitada. Era suya y no le pertenezco a nadie más, lo tenía muy claro cada vez que lo miraba a los ojo, cada vez que su cuerpo estaba cerca del mío mi corazón latía más rápido, y si, lo nuestro es amor verdadero porque no importa que nuestros cuerpos sean completamente opuestos  porque nuestros corazones tienen un sentimiento mutuo.
Me quede dormida encima de su pecho mientras Threldor acariciaba mi cabello, pero después de un tiempo, me despertó.
Threldor: despierta preciosa, será mejor que te vistas, se ha hecho tarde, seguro que tu padre te está buscando por toda la región.
Amynia: no quiero irme.
Threldor: yo tampoco quiero que te vayas, no quiero dejarte -dijo entre lagrimas- no quiero despertar mañana y saber que ya eres la esposa de ese inútil.
Amynia: no llores por favor -lo abrace- Threldor, yo siempre voy a ser tuya, ahora tú tienes mi virginidad es algo que no a pertenecer a nadie más además tienes mi corazón y todo mi amor. Te prometo que siempre voy a ser tuya.
Threldor me abrazo lo calme un poco y nos vestimos, él fundió el hielo que había puesto para salir, extendimos nuestras las y sin prisa volamos hasta el bosque.
Amynia: supongo que debemos despedirnos...
Threldor: -me abrazo- te amo!
Amynia: yo también te amo, recuerda pase lo que pase soy tuya.
Nos besamos, nos despedimos entre lagrimas y nos fuimos a nuestras casas.
Al llegar a mi casa, me encontré a mi madre.
Tinarania: Amynia... has llorado...
Amynia: si...
Tinarania: ve a tu habitación y descansa, yo te subire algo de comer.
Amynia: gracias mama, pero no hace falta, no tengo hambre.
Tinarania: está bien -suspiro- si necesitas algo solo pídelo.

Fui a darme un baño para relajarme, después fui a mi habitación intentaba descansar y dejar de pensar en la asquerosa boda pero me era imposible, no dejaba de llorar. Supongo que Threldor estaba igual o peor. Saque la chaqueta que me regalo Threldor y me abrace fuerte a ella mientras intentaba calmar mis lagrimas, solo conseguí dormir unas pocas horas hasta que algunos rayos de luz del sol entraron por mi ventana.

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