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miércoles, 31 de julio de 2013

Capitulo 4 – crónicas Draconis

                   La academia

Era el primer día en la academia, todos estábamos emocionados por poder entrar, el ansia de saber que maestro de la arena nos tocaría.

- Hey Ocsix! Que grupo te a tocado

-creo que el 11, I a ti Steinn?

- Espera el 11 del capitán stål blod

- Creo que si por?

- El sólo aprueba a gente como los dos cretinos que nos acompañaron la semana pasada 

- Tranquilo jo soy un buen estudiante

Hable demasiado pronto, el día fue un infierno; primero educación del cuerpo, vernos correr durante horas y obligarnos a someternos a ejercicios para tonificar los músculos; después viene el dragonario un libro en el cual se puede leer todo saben los dragones, pero te enseñaba haciendo exámenes orales pero si fallabas a hacer flexiones durante toda la clase; por si no fuera poco nos tocaba practicas con las armas, acabo siendo un examen para clasificar a el mejor en cada modalidad.
Por ser el primer día sobro, al acabar el capitán stål blod me dirigió una palabras

- Ocsix esto no es lo tuyo mas que nada por que con lo endeble y frágil que eres no creo que llegues a una semana

Eso me hizo hervir la sangre, en el mismo tono le hice una contesta 

- Uste me tiene que venir a mi con que no puedo, sabes por mucho respeto que te tenga el pueblo por tus hazañas de joven, no sabes nada de mi y no me juzgues por el aspecto físico

- Como se té ocurre contestarme en ese tono?

- Por que me da la gana

- Ja estas suspendido 

- Me da igual la tierra que me tires encima esta vez voy a pasar de lo tradicional y demostrarte que te que eres un creído que se piensa que es el mejor, pero todo es simple palabrería.

- No demostrar nada si suspendes 

- Voy a reclamar un desafío en la arena (un desafío en la arena era una manera de aprobar pero la dificultad era mas elevada)

Nos miramos desafiantemente y seguimos nuestro camino.
El capitán stål blod entro con una furia inmensa dentro de la academia, derrumbo la puerta de un portazo. Yo por mi parte volví a casa no tenía nada que hacer la arrogancia había podido conmigo. Mientras volvía la misma voz inquietante de las otras veces:

- Te vas a dejar pisotear de esa manera eres un niño de mama, ahora no es hora de compadecerte eres hábil, tú puedes solo ponte a entrenar...

Esta vez me lo tome como un a lago y hice lo que tenia que hacer esforzarme. Cada mañana me levantaba para ponerme a correr llevando pesas de 50 kilogramo repartidos por todo el cuerpo, quería aumentar mi fuerza; después en clase me volví muy aplicado y progresaba a gran velocidad.
Pasado unos 6 meses había pasado de 50 kilogramos a 95 y ja casi me estaba a acostumbrando a llevar tanto peso, pero lo que me sorprendió más es que a lo largo de los 6 meses la cara del capitán stål blod cambio de furioso y lleno orgullo a de satisfacción. Steinn parecía distante estaba muy ausente como si estuviera metido en algo, se dio cuenta de eso, me puso una excusa barata:

- que te tiene tan distraído Steinn?

- Es que me estoy viendo a escondidas con una chica

Sabía que me mentía, pero en ese momento sólo pensaba en superar las expectativas del capitán stål blod.
Llego el gran día, el día en que me comería mi inocencia para superar mis miedos.  Ese día en que todas la burlas por no poder llegar al grado de resistencia física por culpa de las pesa cesarían, entre en la arena con un escudo y un espada, el reto li dejaron bastante claro imponte al dragón.
Mi mayor sorpresa fue cuando de la gastada verga surgió un estallido negro, fue un flash, se paro a pocos metros de mi mirando me a los ojo con aires de venganza, lo reconocía era el bastardo que me intento quitar la vida, ahora sabia lo que era y como matarlo, era un Vipero negro ojos, verde que pueden ver en la noche, dos colas largas y armadas con púas para destripar mi carne y lo peor una mandíbula elásticas capaz de es tupir llamas de mas de 5 metros cuadrados. Nos relamíamos los dos por empezar el para que lo liberaran y jo para empuñar mi espada en su corazón.
 El jefe del pueblo pronuncio unas palabras en mi honor:
 
-          hoy vemos un extranjero unirse a nosotros cruzando, superando nuestras tradiciones, hoy este niño se convertirá en un hombre por favor las puertas, que empiece el desafío en la arena
 
los dos salimos a envestir el otro, ja no había marcha atrás.            

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