El comienzo
Todo héroe se forja a través de unos valores, todo héroe
lucha por una razón, aumenta su grandeza, para proteger a los suyos o su
planeta… yo os contaré mi historia, cuando mi vida cambió, no se si para bien o para mal, por qué el
sufrimiento siempre ha estado presente en cada momento de mi vida, pero siempre
iba acompañado de momentos de felicidad.
Era un chico de unos 13 años apenas cumplidos, no era muy
atlético, mi pelo era de un negro carbón, mis ojos pardos, no destacaba por mi
altura ni por mi velocidad, ni mi fuerza, ni ningún aspecto físico. Era un
chico amable simpático… en definitiva un buen chico.
Una tarde de Abril, no recuerdo el día, pasaba por una
calle la cual la recorría cada día para ir al colegio o para ir al súper. Ese día algo raro sucedió, en el lugar donde
siempre había una pared, surgió un callejón oscuro y tétrico, mohoso, como si
hiciera tiempo que nadie pasaba por allí. Asustado di unos pasos sobre el dejado suelo,
al fondo vislumbré la silueta de una objeto muy brillante que parecía una
lámpara. Me acerqué par verlo mejor, era
un huevo, de un color azul trueno, el cual estaba recorrido por flujos de
energía, como si dentro estuvieran danzando relámpagos de un amarillo intenso, parecía
que había vida, era algo magnético. Me acerqué a él con pasos cautelosos, lo
miré fijamente, era como si me llamara. Adelanté mi mano para tocarlo, el tacto era
como si fuera de fibra de vidrio i trasmitía una sensación de
indestructibilidad.
Al instante delante de mí, un vórtice azul, aparecido de
la nada como si fuera un fantasma, de una tonalidad azul cielo, me absorbió
como si fuera un ciclón. Desesperadamente intente que no me absorbiera
tirando mi cuerpo hacia atrás, agarrándome
al suelo de la calle mal asfaltada. Todo fue en vano, cada vez absorbía con más
potencia. Atravesé el vórtice al flojear
mis fuerzas, fue como si mi cuerpo se entumeciera, caí en medio de un bosque,
no me aguantaba en pie, me quede desvalido sobre el suelo. Me estaba
desmayando, no podía casi ni respirar. En ese momento lo primero que pensé fue
en dar un último vistazo al cielo. Un grito inundo el lugar, un grito que lance
yo, un grito que agoto mis fuerzas ya al límite y me desmayé…
Grité:
-Dragones,…
existen…-
ja quiero leer la continuación por favor date prisa en colgarla
ResponderEliminar