sueño convertido en pesadilla
Habían pasado horas o incluso
días, antes de que despertara. Supongo
que atravesar ese vórtice me dejo sin energía. Agotado casi sin fuerzas me levante
de ese duro i frío suelo. Rápido volví a
mirar hacia el cielo aun quería volver a ver esas magníficas criaturas, era
como un sueño para mi. Desde que era un niño no pensaba en nada más, se podía
decir que vivía por y para los dragones, eran mi hobby, siempre después de
clase me dedicaba a dibujar dragones, a escribir historias sobre ellos, buscar
información… Era un fanático, anhelaba un momento como este, seria increible poder
domar una dragón y repartir justicia donde no la había (destruir a los matones
de mi clase).
Era algo emocionante así que me
levante y me quite el polvo, empecé a caminar con la esperanza de encontrar
algo que llevarme a la boca. Llevaba horas caminando, ya ni sentía mis pies, la
inercia era lo único que me hacia andar.
Después de largo rato caminando
sin rumbo llegue a un grandioso y monumental valle de fresca hierva y árboles
frutales, fueron mi salvación. Cuando recuperé mis fuerzas volví a la búsqueda,
esta vez con suerte, en una escarpada montaña cercana al valle pude vislumbrar
uno, eran reales, no era un sueño, era de unos 4 metros de largo, negro
como la noche, sus ojos era del color de la piedra de lucifer, además de una
tonalidad muy intensa. Estaba sumido en
un profundo sueño me acerque por la retaguardia y salte sobre él, el susto que
se llevó fue tal que salió disparado, usó
tanta fuerza que salí disparado sin control contra el suelo, la caída me
provoco lesiones graves, me rompí una costilla. El dolor era intenso, casi no podía moverme, el
dragón estaba muy enfadado, quería
venganza. No paraba de bombardear la
zona con bolas de fuego. El calor abrasaba,
el humo me dificultaba la respiración y el miedo y la costilla rota me paralizaban.
No era consiente de todo lo que pasaba,
en ese momento mi mayor temor no era que me matara, eso era algo que ya lo había
asumido, mi mayor temor era que me hiciera sufrir en el momento que me quisiera
matar.
Desde que eso pasó por mi mente,
algo cambió, desde lo más profundo de mi corazón había algo que decía;
-
No dejes que te mate -
Eso empezó como un susurro que
se fue convirtiendo en un grito de cólera. Desorientado por la alentadora voz
que se oía gritar, hubo un momento en el que parecía que el tiempo se había
parado, en ese punto pude dar un vistazo al entorno que me rodeaba. Un vistazo
que me ayudo a ver que por culpa del humo del fuego las nubes estaban apunto de
echarse a llorar, que había árboles muerto los cuales eran suficientemente
gruesos como para aislarme el fuego durante un tiempo.
Corrí con una desesperación en
el cuerpo. De repente el tacto fino del agua sobre mi pie, por suerte empezó a
llover. Borro mi olor del mapa i apagó las llamas que me achicharraban el
cuerpo con su calor.
Dentro del árbol pude respirar,
estaba a salvo i el dragón ya no me podía rastrear. Dentro del árbol encontré el mismo huevó que
me llevo a ese mundo, lo única diferencia era que era mas pequeño. Lo toque y
algo paso el huevo se abrió, dentro había
un dragoncito chiquitito, pero mi alrededor era un mar de truenos que iban
danzando por el espacio el dragoncito acerco su cabeza a mi mano i “bum”. El dragón se metió en mi mano. Me despertaron dos hombres vestidos con una
armadura me despertaron, parece que lo que paso con el huevo lo soñé.
Esos dos hombres me llevaron a una aldea vikinga para mi recuperación
muchas gracias
ResponderEliminarde nada todo por un segidor
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