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jueves, 3 de julio de 2014

Capitulo 24 - Los opuestos se atraen

Al día siguiente Gacel me despertó, tenía hambre y había crecido bastante en muy pocos días tendría que llevarlo con Frossky para que lo cuidase él ya que a mí se me hace muy difícil esconderlo durante tanto tiempo además Gacel tiene que poder volar y ser libre como Frossky.
Era muy temprano pero tenía que ir a buscar algo de comer para Gacel así que baje las escaleras para llegar a la cocina, allí cogí un par de manzanas ya que había un saco lleno, salí rápidamente de la cocina cuándo me encontré con Ammbor que me dio un susto terrible.
Ammbor: -me tapo la boca enseguida para que no chillase- shh...
Amynia: que haces a estas horas?
Ammbor: no podía dormir, y tú?
Amynia: tenía hambre siempre suelo tener algo de comida en mi habitación pero ya no me quedaba nada.
Ammbor: ah... Amynia...
Amynia: me voy.
Ammbor: no espera.
Amynia: por si aún no lo sabias te odio.
Ammbor: shh! Nos van a oír -me cogió de un brazo- evitando que me escapara-
Amynia: déjame, quiero irme a dormir un rato más.
Ammbor: pero Amynia quiero pasar un rato agradable contigo, podríamos llevarnos tan bien, incluso haríamos una buena pareja.
Amynia: sabes que eso no ocurrirá jamás.
Ammbor: ooh es por tu amiguito de fuego?
Amynia: cállate idiota.
Ammbor: sabes puedes decirle de mi parte que me ha hecho un gran favor, regalarme su gran amor.
Amynia: idiota! No chilles quedamos que no dirías nada sobre eso y a cambio yo me casaba contigo.
Ammbor: exacto no diré nada, mi futura esposa.
Pase de contestarle tenia cosas más importantes que hacer. Llegue a mi habitación i empecé a alimentar a Gacel, mientras mi cabeza se inundaba de pensamientos... "seria hermoso poder estar con Threldor sin tener que escondernos, sería perfecto que me dejaran casarme con él en vez de ese idiota sin corazón, lo más bonito sería poder tener mis hijos con él y que Threldor reganara a mi lado en un mundo de paz donde todos somos libres y nadie es discriminado, todos seriamos igual sin importar nuestros elementos" ...aunque todo eso se alejaba mucho de la realidad, pero soñar con eso me hacía feliz.
Finalmente no pude volver a dormir por más que quisiera así que me levante y fui a comer algo al parecer Ammbor tampoco había dormido y estaba en la cocina comiendo.
Ammbor: buenos días mi princesa.
Pase de él como de costumbre, no sé cómo no se cansa de ello. Entonces Isi interrumpió el silencio.
Isi: ooh vamos princesa no debe ponerse así, ojala todos los hombres dieran esos buenos días al despertar.
Amynia: te lo regalo, todo tuyo y si quieres también puedes casarte con él.
Ammbor: luego no soportarías verme con otra.
Amynia: al contrario, sería la alegría más grande que me abrías podido dar.
Isi: no debes ser tan mala con él, en el fondo seguro que lo amas.
Ammbor: te lo aseguro.
Amynia: sabes creo que hoy no tengo ganas de desayunar.
Me levante y con calma me fui al jardín de detrás del palacio, estuve un buen rato allí, estaba sentada en un banco dando de comer a unos pájaros que estaban en la fuente, entonces oí un ruido que venía de detrás de unos arbustos, me acerque allí y sin más Threldor salió de allí dándome un buen susto.
Amynia: que haces aquí?!
Threldor: te echaba de menos.
Amynia: te van a descubrir.
Threldor: oh venga vámonos!
Amynia: estás loco, aun voy en pijama.
Threldor: estas preciosa igualmente –dijo mientras empezó a acariciar mi cabello que llevaba suelto-.
Amynia: -sonreí tímidamente- me encantas –acto seguido me beso tiernamente, cerré los ojos, quería congelar el tiempo y que todo se quedase así de bonito-.
Ammbor: ejem!... –me separe rápidamente de Threldor, no lo podía creer otra vez ese idiota- en qué quedamos Amynia?
Amynia: no, esto… no digas nada –dije suplicando-.
Ammbor: eres una zorra!
Me lanzo un ataque de unas flechas muy gruesas de hielo, intente esquivarlas pero una de ellas se me clavo en la mano, chille de dolor, me empezaba a sangrar, me quite esa flecha y aun sangraba más.
Threldor: idiota! –Le lanzo una llamarada de fuego de la cual no puedo escapar- Amynia… yo te protejo.
Ammbor lazo otro ataque pero Threldor lo esquivo entonces volvió a lanzar una llamarada de fuego la cual le provoco bastantes quemaduras. Threldor me cogió en brazos, extendió sus alas y me llevo volando hacia al bosque lo más rápido que pudo, allí nos metimos en la cueva de Frossky.
Threldor: déjame ver tu mano –con dificultad la levante, me sentía débil había perdido mucha sangre- no tiene buen aspecto… un momento –saco todas las pociones que llevaba, no eran muchas, mire mi mano, tenía un agujero que traspasaba mi mano- tardara mucho en curarse –me puso una poción que dolió bastante- debes ponerte cada día unas gotas sobre la herida, tardara en curarse pero esto te mantendrá la herida limpia.
Amynia: gracias –algunas lágrimas caían por mi mejilla-.
Threldor: porque lloras? –Dijo triste-.
Amynia: no quiero volver a casa, Threldor si Ammbor seguro que acaba de contárselo a mi padre… van a matarte.
Threldor: no digas eso, estaré bien te lo prometo.
Amynia: no, mi padre no va a descansar hasta encontrarte, te hará sufrir hasta que mueras… Threldor yo lo he visto con mis propios ojos a miembros de otras regiones.
Threldor: tranquila, voy a estar siempre a tu lado pase lo que pase, si?
Con dificultad me levante un poco y lo abrace mientras lloraba.
Amynia: te amo Threldor.
Threldor: yo más de lo que imaginas, este amor podrá con todo mientras estemos unidos, así que no llores, pero ahora debes volver, así no tendrás más problemas, ya nos veremos.
Threldor arranco una pequeña parte de la tela de su capa y me la puso en la herida, al terminar de curarme volvió a cogerme en brazos y me llevo hasta el jardín donde estaba antes, me beso, se despedido de mí y se fue. Enseguida entre en el palacio, subí a mi habitación y al lado la puerta me encontré a Ammbor sentado con una pequeña quemadura en el brazo.
Ammbor: has vuelto…
Amynia: que haces aquí, vete, déjame pasar.
Ammbor: no, espera. Yo no contare lo que ha pasado si me reglas una noche contigo.
Amynia: que?! 

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