…
Ammbor:
no, espera. Yo no contare lo que ha pasado si me reglas una noche contigo.
Amynia:
que?!
…
Amynia:
tú crees que después de lo que me acabas de hacer voy a aceptar estar una noche
contigo? Ni loca!
Ammbor:
entonces quizás tu padre se entere de algunas cosas…
Amynia:
si mi padre se entera tú no te casaras conmigo, y seré yo quien te destruya.
Ammbor:
no me das miedo, Amynia.
Amynia:
a lo mejor es porque nunca has probado mi fuerza.
Ammbor:
como un pajarito indefenso, no? –Dijo intentando burlarse de mí-.
Le
deje las cosas claras no hablaría más con él, me dirigí a la puerta para poder
entrar en mi habitación a descansar ya que mi mano seguía bastante mal, pero el
idiota de Ammbor no quería dejarme pasar insistí varias veces en que se fuera
de allí pero no se iba, así que lo hice a la fuerza, cogí uno de sus brazos se
lo doble en su espalda y empecé a congelare los huesos, hasta que el empezó a
gritar de dolor y se apartó.
Amynia:
ahora tal vez ya tienes una pequeña prueba, no volvas a molestarme.
Entre
en mi habitación y Gacel salió enseguida para estar conmigo, se me echo encima
para que lo acariciase pero mi mano estaba fatal tuve que dejarlo encima de mi
cama y lo acaricie con la otra mano pero me di cuenta de que Gacel tenía
hambre, intente coger algunas frutas que tenía escondidas pero me era
imposible, necesitaba ayuda y por suerte en ese instante entro Isi, la cual
quedo de piedra al ver el pequeño dragón.
Amynia:
-cerré la puerta enseguida- tranquila Isi, no te hará ningún daño.
Isi:
que haces con un dragón en tu habitación? Es peligroso.
Amynia:
no, no lo es, pero no digas nada de esto a nadie sino mi padre me lo va a
quitar.
Isi:
está bien.
Amynia:
necesito tu ayuda -dije mostrándole mi mano con el trapo enrollado en ella-.
Isi:
que te ha pasado?! –dijo asustada-.
Amynia:
mmm… Ammbor me daño.
Isi:
Ammbor?
Amynia:
si, bueno eso ahora no importa, necesito que saques algunas frutas de ese saco
para que Gacel coma algo.
Isi
muy amablemente le dio de comer a Gacel, el pobre ya tenía mucha hambre, Isi
pudo acariciarlo sin problema y vio como no era tan peligroso.
Isi:
tienes que bajar a comer, creo que tu padre quiere hablar contigo.
Al
decir esas palabras el corazón se me acelero, creía que Ammbor le habría
contado lo de esta mañana, así que con miedo baje al comedor donde estaban mis
padres y Ammbor esperándome para comer, llegue me senté, como no había otra
opción, al lado de Ammbor… Intente esconder mi mano herida pero al parecer no
pasaba desapercibida.
Tinor:
que te pasa en la mano Ammynia?
Amynia:
-estaba de los nervios, si decía que era Ammbor quizás el diría lo de Threldor,
pero sino era una buena manera de que mi padre se diese cuenta de lo malo que
es- emm… esto… fue un accidente –no quise poner en peligro a Threldor-.
Tinor:
me lo puedes mostrar?
Amynia:
prefiero no tener que quitarme el trapo.
Tinor:
bueno, está bien, pero de lo que yo quería hablar es de vuestra boda –esas
palabras era capaces de arruinarme todo el día en cuestión de segundos…-
Amynia, esta tarde vas a empezar a probarte algunos vestidos con tu madre y
algunas doncellas. Ammbor tú vas a venir conmigo a probarte tu traje.
Ammbor:
que bien, ya queda poco para estar casados, juntos, compartir nuestra vida,
será maravilloso, no es asa Amynia?
Amynia:
-estaba punto de llorar pero aguante con
la mirada a bajo- si…
Titarania:
te encuentras bien Amynia?
Amynia:
-las lágrimas ya empezaban a caer por mi mejillas- no…
Tinor:
no hace falta que te pongas como una niña pequeña a llorar, tu lagrimas no me
importan, decidí que te casarías con Ammbor y nada va a impedirlo.
Amynia:
-intentaba esconder mis lágrimas, mi dolor…- claro que si papa, como tú lo
desees.
Titarania:
hija…
Amynia:
disculpen –me levante, ya no tenía ganas ni de comer-.
Me
fui corriendo a mi habitación, y me eche a llorar encima de la cama, me quería
desahogar, Gacel se me acerco y lamia mi frente al ver lo mal que estaba en
aquel momento. Mientras en el comedor…
Titarania:
Tinor, creo que lo estás haciendo mal, debería casarse con el hombre que ella
ame.
Tinor:
ella misma afirmo que se casaría con él sin ningún problema.
Titarania:
por si no te diste cuenta lo hizo porque no parabas de insistir en ello, lo
está pasando muy mal y si quieras que tu hija sufra sigue así, lo estás
haciendo muy bien –dijo enfadada-.
Tinor:
me da igual! Quiero que Ammbor pase a mi puesto cuando yo muera y se acabó!
Titarania:
está bien, como desees, pero intenta pensar un poco en sus sentimientos.
Dicho
eso mi madre se levantó de la mesa y se fue, ella sabía muy bien cómo me sentía
aunque no le contase nada.
Mientras
yo seguía en mi habitación intentando calmarme junto a Gacel, entonces note
como mi mano volvía a sangrar, cogí la poción que me dio Ammbor y fui al baño de
mi habitación, me quite el trapo y le limpie la sangre con agua, observaba mi
herida tenía un aspecto horrible incluso me daba miedo, así que enseguida le
eche unas gotas de esa opción. Justo en eso preciso instante entro mi madre por
la puerta, que sin querer me había dejado abierta, por suerte había escondido a
Gacel, él sabía que cuando entraba algún desconocido para él debía mantener
silencio. Aun así no me entere de que mi madre había entrado y yo me estaba
curando la mano y ella entro en el baño.
Titarania:
Amynia?... Que estás haciendo? –me gire hacia ella y me quede paralizada, ella
se acercó a mi enseguida y se quedó mirando mi mano- Amynia… que te ha
pasado?... –asustada-.
Amynia:
fue… fue… Ammbor…
Titarania:
cómo?!
Amynia:
no espera! Debes prometerme que no vas a decir nada a papa y tampoco quiero que
Ammbor sepa que te he dicho algo.
Titarania:
pero hija, como te ha hecho esto?
Amynia:
te lo dije mama, el me odia, fue esta mañana estaba en el jardín de detrás, el
vino quería besarme pero yo me opuse y me lanzo un ataque, intente esquivarlo
pero fue imposible.
Titarania:
debes decírselo a tu padre, tal vez así suspenda la boda.
Amynia:
tu no quieres que me case, verdad mama?
Titarania:
por supuesto que quiero que te cases pero con un chico ideal y Ammbor no lo es.
Amynia:
gracias, mama, puedes ponerme el trapo.
Titarania:
por supuesto.
Mi
madre era muy buena conmigo aun así sabía que era mejor mantener lo de Threldor
en secreto, aunque pudiera aceptar que estuviese con otro hombre sabía que no
aceptaría que estuviese con otro de una región diferente.
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