Traductor

jueves, 4 de julio de 2013

Capitulo 1 – crónicas Draconis


                                              El comienzo 

Todo héroe se forja a través de unos valores, todo héroe lucha por una razón, aumenta su grandeza, para proteger a los suyos o su planeta… yo os contaré mi historia, cuando mi vida cambió,  no se si para bien o para mal, por qué el sufrimiento siempre ha estado presente en cada momento de mi vida, pero siempre iba acompañado de momentos de felicidad.

Era un chico de unos 13 años apenas cumplidos, no era muy atlético, mi pelo era de un negro carbón, mis ojos pardos, no destacaba por mi altura ni por mi velocidad, ni mi fuerza, ni ningún aspecto físico. Era un chico amable simpático… en definitiva un buen chico.

Una tarde de Abril, no recuerdo el día, pasaba por una calle la cual la recorría cada día para ir al colegio o para ir al súper.  Ese día algo raro sucedió, en el lugar donde siempre había una pared, surgió un callejón oscuro y tétrico, mohoso, como si hiciera tiempo que nadie pasaba por allí.  Asustado di unos pasos sobre el dejado suelo, al fondo vislumbré la silueta de una objeto muy brillante que parecía una lámpara.  Me acerqué par verlo mejor, era un huevo, de un color azul trueno, el cual estaba recorrido por flujos de energía, como si dentro estuvieran danzando relámpagos de un amarillo intenso, parecía que había vida, era algo magnético. Me acerqué a él con pasos cautelosos, lo miré fijamente, era como si me llamara.  Adelanté mi mano para tocarlo, el tacto era como si fuera de fibra de vidrio i trasmitía una sensación de indestructibilidad.

Al instante delante de mí, un vórtice azul, aparecido de la nada como si fuera un fantasma, de una tonalidad azul cielo, me absorbió como si fuera un ciclón.  Desesperadamente intente que no me absorbiera tirando mi cuerpo hacia atrás,  agarrándome al suelo de la calle mal asfaltada. Todo fue en vano, cada vez absorbía con más potencia.  Atravesé el vórtice al flojear mis fuerzas, fue como si mi cuerpo se entumeciera, caí en medio de un bosque, no me aguantaba en pie, me quede desvalido sobre el suelo. Me estaba desmayando, no podía casi ni respirar. En ese momento lo primero que pensé fue en dar un último vistazo al cielo. Un grito inundo el lugar, un grito que lance yo, un grito que agoto mis fuerzas ya al límite y me desmayé…

Grité:

-Dragones,…  existen…- 

1 comentario:

  1. ja quiero leer la continuación por favor date prisa en colgarla

    ResponderEliminar