Un mundo
pequeño y lejano estaba dividido en cuatro regiones, la región del aire, la
región de fuego, la región del agua y la región de la tierra. Estas regiones se
enfrentaron en una gran guerra y desde esa guerra está prohibido pisar una
región contraria.
Esta es la
historia de Amynia la hija del rey de la región del agua.
Amynia de 17
años era la princesa del agua, su padre no paraba de buscar un chico para ella
ya que pronto cumpliría sus 18, pero Amynia no estaba interesada en ningún
chico, prefería entrenar para desarrollar sus poderes que preocuparse en
chicos.
-Narra
Amynia-
Era un día
cualquiera, mi padre no paraba de buscarme chicos, se volvía loco, no sé qué es
lo que no entiende, yo solo quiero vivir mi vida.
Me fui con
mi doncella Isi a desarrollar mis poderes en el bosque de hielo, nunca podía ir
sola en el bosque porque a veces aparecían algunos miembros de la región del
fuego y podía ser peligroso, por eso tenía que ir con Isi que era unos años
mayor que yo.
Empecé a
entrenar como siempre, ya había desarrollado habilidades increíbles, como la
velocidad extrema y también se me daba muy bien el tiro con arco, pero mi sueño
era poder desarrollar la capacidad de volar. Todos los ciudadanos de todas las
regiones podían ser capaces de desarrollar esta habilidad pero era muy difícil.
A mi padre
no le gustaba la idea de que quisiera desarrollar esas habilidades, decía que
era cosa de hombres pero a mí me parece que las mujeres también podemos
lograrlo.
Isi: Amynia
es hora de regresar.
Amynia: solo
un rato más…
Isi: mi
princesa, su padre se va a enfadar.
Amynia: está
bien…
Volvimos al
palacio y fui al comedor donde mis padres me esperaban para cenar.
Tinor (el
rey): Amynia, dónde estabas? –dijo algo enfadado-.
Amynia: estaba
entrenando.
Tinor: como
siempre! Debes dejar ya eso. Mira hoy he encontrado en un chico maravilloso y
este es el único con quien quiero que te cases, ya está decidido. Pasa!
–ordeno-.
El chico
entro parecía que se había quedado inmovilizado al verme.
Chico: hola
princesa Amynia.
Amynia:
puedes irte –dije seca-.
El chico parecía
algo molesto por mi reacción.
Tinor:
Amynia! Esto ya está llegando lejos, has rechazado casi todos los chicos de la
región!
Amynia:
porque no los conozco y porque aún no quiero estar con ningún hombre.
Tinor:
-enfadado- estas a punto de cumplir los 18! Solo voy a decirte una cosa, está
prohibido volver a entrenar!
Amynia: eso
jamás!
Tinarania
(reina): basta, es hora de cenar, dejad de discutir.
Mi madre
siempre intentaba poner paz entre mi padre y yo, y lo conseguía. Ella intentaba
calmar a mi padre con la obsesión de encontrarme un chico, le decía que era
pronto pero eso no le hacía cambiar de idea.
Después de
cenar me fui a mi habitación y empecé a cambiarme y me puse mi vestido de seda,
me pare delante de la ventana a observar ese paisaje de donde se podía observar
todas las regiones. La región del fuego es la más cercana solo nos separaba un
rio, se podían observar las llamas de fuego en la oscuridad y algunos de los
mejores miembros entrenar el vuelo con sus alas en llamas. No sé por qué no
podemos estar todas las regiones en paz nuestra única diferencia son nuestros
elementos.
Intente
descansar pero no podía dejar de pensar en cómo sería poder volar?, como sería
tener alas? Solo había visto a los miembros de la región del fuego utilizar esa
habilidad, aquí en la región del agua nadie lo ha conseguido pero estoy
dispuesta a ser la primera.
Al día
siguiente, mi padre no me hablo desde ayer por la noche pero no le di
importancia, suele pasar después de alguna discusión.
Me fui a
vestir con mi traje, un vestido corto, poco apretado azul, cogí mi arco y las
flechas de hielo, pero de momento solo iría a dar una vuelta por la región.
Isi: Amynia!
–dijo corriendo detrás de mí- Amynia!
Amynia: que
quieres?
Isi: no
quieres que te acompañe?
Amynia: no
gracias solo iré dentro de la región.
Isi: está
bien, vaya con cuidado.
Salí del
palacio, por fin aire fresco. La gente me miraba raro, no era normal que
alguien de la familia real salga del palacio así como así, pero no sé qué tiene
de malo.
Mientras
paseaba me pare delante de un parque donde unos niños pequeños estaban jugando
y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al recordar ese horrible pasado: cuando
era pequeña y en las regiones aún no se había producido esa gran guerra todas
las personas convivíamos en paz y podíamos ir en las otras regiones sin ningún
problema, yo siempre iba a la región de la tierra donde vivía mi mejor amiga
Elydia. Todos los días pasábamos muchas horas jugando y esos fueron los mejores
días de mi infancia, pero unos años después se produjo la gran guerra que acabo
con aquella paz, acabo con mi infancia. Cuando veía a mi padre luchando,
matando gente inocente, se me partía el corazón, de hecho fue él quien mato los
padres de Elydia, por ese motivo nunca he vuelto a hablar con mi padre con
normalidad, en verdad lo odio, no quiero un padre sin corazón y él no lo tiene
ni por mí ni por nadie, solo tiene ojos para mi madre pero eso no calma su corazón frió.
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