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lunes, 31 de marzo de 2014

Capitulo 4 - Los opuestos se atraen

Desde hace un tiempo mi padre no ha vuelto a insistir con el tema de casarme, he podido estar más tranquila durante unos días, aunque él no me hable mucho.
Mientras estaba con Frossky en el bosque, me estaba aburriendo mucho y tenía un deseo muy fuerte de saber cómo le había ido a Elydia durante ese tiempo tan horrible así que decidí que iría con Frossky volando hasta la región de la tierra, no sería algo fácil pero podía intentarlo. Así que lo hice me subí encima de Frossky y empezó a volar, en unos instantes habíamos atravesado el rio era una sensación extraña pero el paisaje era impactante, estábamos volado muy cerca de la región del fuego y las llamas eran tanto altas que era peligroso volar bajo. Giramos un poco a la derecha y debajo de nosotros estaba la región de la tierra y muy cerca se podía observar unos remolinos de viento y muchas nubes en la región del viento. Frossky empezó a volar más bajo para ver si había alguien, era un bosque muy solitario así que bajamos con normalidad aun que estaba muy asustada, era la primera vez en muchos años que había salido de mi región y si alguien me viera por allí sería terrible, me podrían encarcelar de por vida o incluso matarme. Al fin aterrizamos i pisamos esa región.
Amynia: Frossky por favor no te muevas de aquí podrían verte con facilidad y no quiero que te pase nada.
Frossky entendió lo que le decía y no se movió de allí. Al ver ese paisaje con tantas plantas, era precioso pero yo llamaba mucho la atención por el color blanco de mi piel i mi ropa del color del agua, así que decidí ponerme una capa de color negro que guardaba en mi mochila, me cubría todo el cuerpo hasta las rodillas, inclusa tape mi pelo ya que no pensé a quitarme la diadema la cual está hecha de hielo.
Después de caminar un buen rato por el bosque por fin encontré el pueblo que enseguida me trajo muchos recuerdos de mi infancia. No había cambiado casi nada las calles parecían casi las mismas, la gente me observaba un poco raro pero por suerte pase desapercibida. En mi memoria aun recordaba donde vivía Elydia así que sin perder tiempo fui a la calle donde había vivido tantos recuerdos. Después de caminar un buen rato para encontrar la casa me pare y estaba justo delante de mis ojos, esa casa tenía un aspecto más abandonado que así como la recordaba. Estuve unos minutos pensando si estaba haciendo lo correcto… Pero no había arriesgado mi vida para después no cumplir mi deseo. Llame a la puerta y en unos segundos una chica me abrió la puerta, la reconocí enseguida era ella, Elydia, yo estaba conteniendo las ganas de saltarle a abrazarla, contenía la emoción de volver a verla.
Amynia: ho… hola, eres Elydia?
Elydia: si… como sabes mi nombre quién eres?
Amynia: me dejas pasar?
Elydia: emm… no quiero que entren desconocidos.
Amynia: aquí fuera no puedo revelarte mi identidad.
Ella me miro con cara extraña.
Elydia: está bien pasa –dijo sin esta convencida del todo-.
Al entrar en su casa pude sentir como no había nadie más allí así que me quite la capa, y quedo totalmente sorprendía.
Amynia: Elydia, me recuerdas? Soy Amynia.
Elydia: que?! –no parecía muy contenta- porque has venido? –dijo en un tono más violento-.
Amynia: echaba de menos tu amistad.
Elydia: nuestra amistad ya terminó hace mucho tiempo.
Se me rompió el corazón en un instante, pero debía entenderlo, mi padre mato sus padres.
Amynia: siento mucho lo de tus padres… y también siento no haber podido impedir eso.
Elydia: cómo quieres impedirlo, tu padre es el rey puede hacer lo que quiera.
Amynia: conmigo no va a hacer lo que quiera! –dije algo molesta-.
Elydia: será mejor que vuelvas a tu región si te ven te van a matar. Además como has venido? Tienes alas?
Amynia: no, aun no, pero tengo un dragón.
Elydia: por favor, vete!
Amynia: no he arriesgado mi vida a venir aquí por ti porque ahora me eches. Siento lo de tus padres, aunque no me quieras creer es verdad, tú no sabes lo que tengo que sufrir con mi padre, ha matado tatas personas, ahora quiere casarme con un chico al cual ni conozco y lo odio. Vine aquí porque tú eras la única persona en quien confiaba y quería recuperar esa amistad, siento haber tardado tantos años en venir pero no tenía con que hacerlo.
Elydia: -estaba llorando- gracias –dijo con dificultad y me abrazo- eres la única persona que se ha preocupado por mí en mucho tiempo. Desde que murieron mis padres todo el mundo me ignoraba, me señalaban por la calle, llamándome huérfana, algunos se rieron de mí, fue terrible.
Amynia: tranquila, te visitare a menudo.
Elydia: muchas gracias.
Amynia: así que podemos volver a ser amigas como antes?
Elydia: por supuesto –dijo sonriendo-.
Amynia: Elydia, siento mucho decirte esto pero será mejor que vuelva, mis padres me estarán buscado por todas partes y no quiero problemas.
Elydia: está bien pero puedo acompañarte hasta la salida?
Amynia: vale.
Me volví a poner la capa y junto con Elydia fuimos corriendo hasta el bosque donde ya hacía tiempo había dejado a mi dragón, vi una luz blanca brillar en medio del bosque, seguro que era Frossky. Al llegar hasta él Elydia quedo impactada por el enorme dragón. Frossky se acercaba a ella ya que creía que era alguien que quería hacerme daño pero lo tranquilice y al final entendió que con ella no debía temer.
Amynia: bueno, vendré a verte otro día, te lo prometo.
Elydia: vale y muchas gracias por venir, espero que el regreso todo vaya bien.
Amynia: gracias, seguro que sí.

Al decir eso, Frossky se alzó al aire y empezó a volar rápidamente, volvimos mucho más rápido ya que el sol empezaba a esconderse y debía volver a casa. Después del largo viaje volvimos otra vez a nuestra región sin dificultades. Deje a Frossky al bosque y fui corriendo tan rápido como pude a casa, por suerte nadie se dio cuenta de que había visitado la otra región, la cena transcurrió con normalidad y después fui a mi habitación, me di un buen baño, me puse mi vestido de seda y como toras noches me quede delante de mi ventana. Había conseguido un sueño, pise otra región y recupere algo muy especial, la amistad de Elydia. No paraba de observar ese paisaje, ahora más que nuca quería visitar otras regiones y conocer un poco más de este mundo. Si algún día consiguiera el trono de mi padre, lo primero que intentaría hacer es buscar acuerdos de paz entre todas las regiones, sé que es algo casi imposible pero por intentar no se va a perder nada.

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