Al cabo de
tres días había visitado a Frossky cada día dándole algo de comer, Isi no
quería acompañarme decía que le daba miedo ese dragón pero a mí me parecía
fantástico, me encanta cuando me lleva volando es precioso le he cogido mucho
cariño es mi mascota. Si mis padres supieran que tengo un dragón creo que me
encierran en mi habitación y no volvería a salir, no es normal encontrar
dragones en esta región, en la región que más abundan es en la del fuego. A
veces los he visto volando por el cielo lanzando llamas de fuego, son muy
bonitos pero para mí, mi dragón de hielo es el mejor. He empezado a entrenar
con él y tiene una fuerza increíble, una vez casi me convierte en una estatua
de hielo con su aliento, aunque eso fue jugando.
Este era un
día precioso, hasta que cuando terminamos de comer, yo iba dispuesta a salir
para ir a ver a Frossky, pero mi padre me detuvo.
Tinor: dónde
vas?
Amynia: a
fuera, a pasear un poco.
Tinor: lo
siento Amynia, pero hoy no.
Amynia:
-asustada- que?! Por qué no?
En eso entro
Ammbor en la sala.
Ammbor: hola
Amynia –dijo muy educadamente- creo que hoy vamos a pasar una tarde juntos.
Amynia: ni
hablar! Yo no me quedo aquí con este me voy! –dije enfadada-.
Me levante
de la mesa, mi padre ordeno a los soldados que no me dejaran escapar del
palacio pero eso no era una obstáculo para mí. Utilice mi velocidad máxima y
pude escapar del comedor, pero los soldados no re rindieron, me esperaban en
todas partes hasta que uno me consiguió coger.
Amynia:
idiota! Suéltame!
Soldado: tu
padre lo ordeno.
Amynia:
vale! Tú lo has querido!
Utilize mi
nueva habilidad que había aprendido estos últimos días con Frossky, utilice una
energía con mis manos con la que podía congelar las cosas y cuando mi padre y
Ammbor vinieron corriendo pudieron observar la escena. El soldado quedo en un
bloque de hielo.
Ammbor: wow!
–muy sorprendido-.
Tinor:
Amynia vuelve!
Amynia: no!
Salí del
palacio y corrí hasta llegar al bosque de hielo donde me esperaba Frossky.
Amynia:
Frossky! –Grite mientras lo abrazaba- Amigo siento que hoy no pueda traerte
comida pero he tenido dificultades para llegar hasta aquí…
Frossky
parecía entender lo que le decía, él solo me labio con su enorme lengua helada,
parecía tan feliz como siempre. Pero en ese momento oi unos pasos parecía que
alguien se acercaba corriendo hacia donde estaba yo, en ese momento temía por
quien pudiera ser así que le pedí a Frossky que se escondiera por el momento y
se fue volando rápidamente. Los pasos se acercaban más deprisa hasta que entre
los arboles apareció Ammbor.
Ammbor:
Amynia! Se puede saber qué haces en este bosque? Sabes lo peligroso que es?
Amynia:
porque me sigues? Esto no es peligroso, al menos no para mí.
Ammbor: te
quiero.
Amynia: no!
No me quieres, tu solo quieres poder tener el poder de la región! Tú y todos
los hombres que mi padre ha traído en el palacio!
Ammbor se
acercó a mi yo me intente alejar pero choque contra un árbol con mi espalda, el
empezó a acariciar mi rostro pero cuando quiso acercar su cuerpo contra el mío
puse mi mano en su pecho y empecé a acumular mi energía, Ammbor empezó a notar
como mi mano estaba de cada vez más helada, pero no hacía caso, iba a acercar
su cara a la mía y le empecé a congelar el pecho, eso le dolió y se retiró
rápidamente.
Ammbor:
porque haces eso?!
Amynia: no
te me ha acerques!
Ammbor no
hizo caso y sí que yo pudiera defenderme me atrapo otra vez contra el árbol
cogiéndome de las manos y pego su cuerpo contra el mío, yo chille y en menos de
3 segundos Frossky aterrizo delante de nosotros. Ammbor se asustó pero seguía
cogiéndome de las manos.
Amynia:
Frossky por favor ayúdame!
Ammbor:
que?! –sorprendido-.
El dragón se
acercó a Ammbor que por fin me soltó, yo fui corriendo hasta Frossky y me subí
encima de él. Frossky cogió a Ammbor de su ropa con la boca.
Amynia: esto
no lo vas a decir a nadie, si lo dices estas muerto.
Él se limitó
a asentir con la cabeza. Frossky lo tiro al suelo y empezó a volar mientras
Ammbor se fue corriendo.
Amynia:
gracias Frossky, eres el mejor –dije abrazandolo-.
Pase una
agradable tarde con mi dragón, ya se hacía de noche y Frossky me llevo hasta un
lugar donde nunca había estado, en el rio donde se separa de la región del
fuego, ere impresionante estar a solo unos pasos de esa región, a escondidas
pude ver dos miembros entrenando, eran espectaculares. Tenía un deseo
incontrolable de poder pisar esa tierra pero no podía, me podrían matar y aun
que tuviera a Frossky sería muy peligroso, así que me limite a observar todos
esos movimientos. Después observe como entrenaban su vuelo, solo una palabra
podía describir esa escena, impresionante.
Después de
un buen rato decidí volver a casa, al llegar como ya era tarde casi todo el
mundo dormía, así que me fui a mi habitación a descansar, en eso que mi madre subió
y llamo a la puerta.
Tinarania:
puedo pasar?
Amynia:
adelante.
Tinarania:
hija sé que estas molesta por lo de hoy, a mí tampoco me parece bien lo que
quiere hacer tu padre, yo ya lo he reñido, espero que no vuelva a pasar.
Amynia:
gracias mama, pero igualmente él no va a hacer caso de eso…
Al decir eso
mi madre me mostro una car de preocupación.
Tinarania:
estas segura de que no quieres casarte?
Amynia:
estoy muy segura, mama, todos los hombres me quieren por lo mismo, el poder de
la región, no me quieren a mí.
Tinarania:
te entiendo, bueno es hora de descansar. Buenas noches.
Amynia:
buenas noche y gracias.
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