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lunes, 5 de mayo de 2014

Capitulo 18 - Los opuestos se atraen

Estaba confusa, Threldor me ama... Que debo responderle, es mi amigo pero últimamente tengo sentimientos extraños por él que no acabo de entender, será que también le quiero? Estoy confusa, ojala pudiera hablar con alguien de esto pero es imposible, no puedo contar que quiero a alguien de otra región.
Esta mañana no sabía ni lo que hacía no dejaba de pensar en Threldor. Mientras estaba desayunando entro Ammbor en la cocina.
Ammbor: buenos días preciosa.
No le conteste, no quería saber nada de él.
Ammbor: vas a hacer como siempre, ignorarme -seguí sin contestarle- Amynia, somos una pareja, deberíamos llevarnos mejor.
Cuando dijo eso me enfade muchísimo, me levante, me acerque a él y le cogí del cuello con un ágil movimiento que no pudo evitar. Empecé a concentrar energía en mis manos.
Amynia: escucha bien lo que te digo; tú y yo jamás vamos a ser pareja, te odio y deja de intentar seguirme por todas partes.
Al haber dicho eso me di cuenta de que ya le estaba congelando toda la piel así que enseguida lo solté.
Ammbor: sabes? Igualmente vamos a casarnos, tú vas a ser mi esposa y vamos a tener niños.
Esas palabras me dolían mucho, pase de él y me fui a mi habitación, allí me cambie, me puse la ropa para entrenar, fui a el establo donde había los caballos cuide de ellos hasta que fue hora de comer.
Tinor: Amynia hoy deberías quedarte a pasar el día con Ammbor hace tiempo que no pasáis rato juntos.
Amynia: es mejor seguir así.
Tinor: no, hoy vas a quedar con él.
Amynia: no!
Tenía que ir a ver a Threldor, no podía fallar esta vez.
Tinor: no voy a dejar que te escapes, harás lo que yo diga y ya está.
Al terminar de comer yo iba a salir lo más rápido posible, pero mi padre ordeno a los soldados que no me dejasen pasar por ningún sitio. Formaron unas 4 filas de soldados, era evidente no podía pasar, pero entonces recordé, el vuelo, tanto pensar en lo que dijo Threldor se me había olvidado. Ahora tengo lo que más he deseado y podía usarlo.
Me pare delante de todos los soldados y extendí mis alas hielo todos quedaron muy sorprendidos, era normal, soy la primera persona que ha conseguido esta habilidad en mi región. Hice un gran esfuerzo ya que aún no estaba acostumbrada a usarlas, pero pude volar, entonces mi padre apareció por detrás.
Tinor: no puede ser...
Ammbor: -apareció después que mi padre- Amynia...
Amynia: si, si puede ser y así es, lo he conseguido antes que cualquier hombre.
Despues de decir esas palabras volé tan rápido como pude hacia el bosque, allí fui hacia la orilla del rio donde al parecer Threldor ya me estaba esperando baje hacia él y lo abrace.
Threldor: Amynia -sorprendido- creía que no vendrías.
Amynia: porque no iba a venir?
Threldor: bueno, pues lo de ayer...
Amynia: emm... -Me puse colorada-.
Threldor: Amynia, es cierto, te amo, y... me gustaría que seamos algo más que amigos.
Amynia: no sé qué decirte.
Threldor: solo dime lo que sientes.
Amynia: Threldor, yo siento algo por ti pero tengo miedo.
Threldor: no debes porque temer.
Amynia: pero tú sabes el escándalo que sería si alguien se llega a enterar?
Threldor: porque piensas en eso, podríamos seguir como ahora.
Amynia: yo...
Threldor se lanzó sobre mí y me beso, fue tan tierno que le seguí el beso, si, estaba segura, eso era amor.
Threldor: me amas?
Amynia: si... -Dije muy tímida-.
Threldor me abrazo fuerte contra su pecho, era un sentimiento precioso, no me lo podía creer, me había enamorado. Ahora no me importaba nada más que él pero, estaba la boda y en cuatro meses.
Threldor: -rio- estas tan guapa cuando te pones tan tímida.
Amynia: no te burles des mi –dije en broma-.
Threldor: jamás pensé que aceptarías.
Amynia: cómo no iba a aceptar, de todas las personas que conozco no hay ni uno que pueda compararse contigo. Eres especial desde el primer día que te.
Threldor: ya pero no sé, el príncipe de mi región casi nunca sale del palacio y créeme no es para nada agradable hablar con él, ni con ningún  miembro de la familia real, es más hay mucha gente que les teme. Nunca te lo había contado pero formo parte de un grupo de chicos que entrenamos mucho, por así decirlo somos de los que tienen más habilidades y de los más fuertes, últimamente no he ido mucho con ellos porque prefería estar contigo así que iba por las mañanas. Entonces cuando el príncipe se enteró de esto vino enseguida a nosotros y nos obligó a que le enseñásemos todas las habilidades. Evidentemente tuvimos que hacerlo pero llego a un punto que quería si o si conseguir el vuelo pero nosotros no estábamos dispuestos a dárselo, entonces nos encerró en la cárcel durante todo un año comiendo solo sus sobras. Desde ese día solemos escondernos de algunos soldados y solemos estar en el bosque.
Amynia: dios mío, eso es terrible!
Threldor: si, lo es, por eso me sorprendió que alguien de la familia real fuese tan generosa con un miembro de clase baja y encima de otra región.
Amynia: sabes una cosa? Lo que importa no es si eres fuego, agua, aire  o tierra, si eres rico o pobre, lo que de verdad debería importarle a todo el mundo es lo que se esconde en el corazón. Ese es uno de los motivos por el cual mi padre me odia.
Threldor: te amo Amynia, jamás dejare de hacerlo te lo prometo.
Threldor cogió una de mis manos y la beso tiernamente.
Threldor: que quieres que hagamos hoy?
Amynia: mm… no se…
Threldor: vamos a mi casa o prefieres entrenar un rato?
Amynia: y si me ayudas a buscar algo de comida para mi dragón?
Threldor: está bien, veré a ver cómo le va la pierna.
Fuimos a recoger algunas frutas de los árboles y luego fuimos a ver a Frossky, tenía mucha hambre habían pasado creo que dos días sin haberle traído nada más suerte que tenía algunas reservas, me disculpe con él, me supo muy mal. Threldor le reviso la pierna e iba mejorando poco a poco. Threldor era todo un caballero conmigo, no me podía creer que estuviésemos saliendo pero le quiero. Espero que algún día podamos estar juntos sin que nadie nos haga nada, poder vivir tranquilos, que mi padre no me encierre de por vida, pero creo que eso se queda muy lejos de la realidad.

Después de pasar toda la tarde con Threldor tuve que volver a casa no sería nada agradable que mis padres empezaran a hacerme preguntas sobre el vuelo y esa cosas pero debía volver ya que estaba oscureciendo. Al llegar a casa no vi a nadie, solo encontré a Isi que explico que mis padres tuvieron que irse a una fiesta de la gente más rica del pueblo, eso fue un alivio para mí, pude cenar tranquilamente y también invite a algunos criados a cenar conmigo aprovechando la oportunidad, después puede relajarme y dormir tranquilamente, aunque no dejaba de pensar en Threldor.

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