Era por la
mañana y ya me esperaba un interrogatorio de mis padres sobre lo de mis alas.
Evidentemente así fue. Estaba desayunando tranquilamente en la cocina cuando
entro Ammbor.
Ammbor:
buenos días Amynia.
Como siempre
pase de él y no le conteste.
Ammbor: oye
tus padres quieren hablar contigo.
Amynia: para
qué?
Ammbor: por
lo de ayer… conseguiste el vuelo, debes enseñármelo por favor.
Amynia:
jamás.
Ammbor:
estúpida… bueno tus padres dicen que vayas.
Cuando
termine de comer fui a donde estaban mis padres, tenían unas caras extrañas, no
sabría describirlo, no sé si enfadados, tristes, alegres, disgustados…
Tinor: hija,
como lo hiciste?
Amynia: el
vuelo?
Tinor: por
supuesto, eres la primera persona de esta región que ha sido capaç de conseguir
eso, es fantástico.
Amynia: ya,
lo sé, y para que me llamas exactamente?
Tinor:
veras, eso significa mucho poder así que quiero que me lo enseñes, a mí y a tu
prometido Ammbor.
Amynia:
jamás haría eso.
Tinor: cómo?
Tú vas a hacer lo que se te ordene!
Amynia: puse
mucho esfuerzo en conseguir estas alas no voy a dejar que alguien así sin más
las obtenga –al decir eso extendí las alas y mi madre quedo con la boca
abierta-.
Tinarania:
oh hija! Son preciosas –dijo acercándose a mí- me alegro mucho que te hayas
esforzado tanto –me abrazo-.
Mientras
hablábamos no dejaba de pensar en Threldor, nada esto hubiera sido posible sin
su ayuda, aunque nunca me dijo que fue lo que me hizo beber, tal vez solo con
beber eso no hubiera necesitado tanto entrenamiento, no sé, ya se lo
preguntaría, pero le hice una promesa, no decir la verdad de cómo conseguir el
vuelo, no pienso fallarle.
Tinor:
Amynia, te lo voy a decir por última vez, enséñame el vuelo o te dejo encerrada
en tu habitación tres días.
Amynia:
puedes encerrarme pero jamás voy a decirte eso.
Tinor: está
bien tú lo has querido, pero si intentas escapar te encierro hasta el día de tu
boda.
Tuve que
aceptar quedarme tres días encerrada, que tortura, no podía ver a Threldor. Los
guardias iban a cogerme pero Ammbor se interpuso.
Ammbor:
Tinor, puedo llevarla yo y pasar un rato con ella.
Tinor:
claro, así mejor.
Eso aún era
peor tortura que quedarme sola, Ammbor me cogió de la mano y me llevo
rápidamente a mi habitación, cogió la llave que tenía encima de la mesita y
cerró la puerta quedándose con la llave.
Amynia:
porque no aceptas que jamás te voy a querer?
Ammbor:
Amynia, porque te gusta poner las cosas difíciles?
Amynia:
idiota, vete!
Ammbor: no,
ahora te tengo, eres mía.
Ammbor se
acercó a mi lentamente yo quería apartarme pero choque contra la pared me quede
atrapada, él hizo un ágil movimiento con el que me cogió de las manos y me tiro
encima de la cama, cogió unas sábanas con las cuales que ato las manos a la
cama, intentaba escapar peor cualquier movimiento era inútil. Ammbor se me echo
encima y se quitó la camiseta luego empezó a besar mi cuello y puso sus manos
por debajo de mi vestido hasta acariciar mi vientre. Estaba a punto de llorar
no lo aguantaba si seguía así me haría lo que quisiera conmigo, no podía dejar
de pensar en Threldor no sé si soportaría la presión de que me tuviera que
casar con ese estúpido.
Mientras
Ammbor seguía besando mi cuello gire mi cabeza a la suya y le mordí la mejilla
con toda la fuerza que pude, al final acabe por hacerle sangrar.
Ammbor: que
se supone que haces desgraciada –dijo cubriendo su herida con una mano-.
Ammbor se
puso muy enfadado, creo que nunca antes se había enfadado tanto conmigo, y esas
herida le dolía mucho, yo seguía sin poder moverme de la cama entonces Ammbor
me pego con toda su fuera en la cara, me dolía todo, después empezó a pegarme
en los brazos y por mi vientre, empecé a llorar, no podía soportar todo ese
dolor. Finalmente Ammbor se fue dejándome encerrada con llave. Tuve que hacer
muchos esfuerzos para conseguir desatarme de la cama, pero lo conseguí. Me
dolía todo el cuerpo, casi no podía moverme pero me senté en la ventana donde
me daba más el aire fresco, estuve sentada allí durante mucho tiempo, Threldor
seguro que me estaba esperando por el bosque y yo sin aparecer, no quería que
me abandonara, le quiero.
No me
trajeron la comida y me estaba muriendo de hambre, seguía sentando en la
ventana y pude observar a un miembro de la región del fuego volando, parecía
como si fuera acercándose hacia el palacio, iba volando muy alto, se acercó más
y entonces no me equivoque al pensar que era Threldor, como se le puede pasar
por la cabeza venir aquí?
Amynia:
Threldor! –le llame y enseguida bajo hacia mí-.
Threldor:
porque estás aquí? Porque no has venido?
Amynia:
primero entra.
Le deje
entrar en mi habitación estaba muy cansado y yo seguí sin casi poder moverme.
Amynia: mi
padre al descubrir que he aprendido el vuelo quiso que se lo enseñara, yo me
negué así que me ha castigado tres días sin salir de aquí.
Threldor:
tranquila, vendré cada día si hace falta, te echo de menos.
Amynia: oh…
yo también.
Threldor:
Amynia, que tienes en los brazos y que le pasa a tu cara.
Amynia:
-agache la cabeza, triste- fue Ammbor…
Threldor:
cómo?! Que te hizo ese idiota?!
Amynia: se
cerró conmigo aquí a solas entonces me ato a la cama de tal manera que no podía
moverme, estaba a punto de violarme así que le mordí la mejilla hasta hacerle
sangrar y… empezó a pegarme con toda su fuerza… me duele todo el cuerpo casi no
puedo moverme.
Threldor:
dios mío! ven, túmbate en la cama.
Amynia: que
vas a hacer? –dije asustada-.
Threldor:
solo quiero curarte, Amynia, yo nunca te haría lo que te hace ese idiota, te
amo.
Me tumbe en
la cama y Threldor saco una especie de crema y empezó a ponerla suavemente por
encima de todos los golpes.
Amynia: de
donde sacas tantas pociones, cremas y cosas de estas?
Threldor: mi
mejor amigo sabe hacerlas así que siempre me da.
Amynia:
gracias por todo.
Threldor: no
debes dame las gracias, yo debo cuidarte, eres mi princesa.
Entonces nos
besamos tiernamente, cuando nuestro beso fue interrumpido por alguien que
llamaba a la puerta, le señale donde estaba el baño que tenía en mi habitación
y lo encerré allí. Abrió la puerta, era un criado.
Criado: le
traigo algo de comida princesa, su padre no quería traerle nada.
Amynia:
muchas gracias.
Se fue y
pude seguir con Threldor aun que era muy peligroso que estuviera allí, en
cualquier momento mi padre o Ammbor podían entrar y verle conmigo.
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