Threldor se
levantó con dificultad e iba a irse corriendo.
Amynia:
espera!
Threldor:
-se detuvo y se giró hacia a mí- Que?! Que quieres ahora?!
Amynia: si
no llego a mi casa mi padre va a iniciar una búsqueda y no va a para hasta
encontrarme, si sabe que ha sido culpa de un mimbro de la región del fuego, va
a matarte a ti y a mucha otra gente…
No quería
amenazarlo de esa manera, además eso era muy cruel, pero si no volvía a casa
para cenar seria lo que pasaría.
Threldor:
que te ayude otro, yo no quiero tener nada que ver contigo.
Entendí que
a la fuerza tampoco iba a funcionar y ya no sabía cómo convencerle.
Amynia: por
favor, llévame a casa –dije suplicando-.
Threldor:
porque tendría que hacerlo?
Amynia:
porque te salve la vida.
Threldor: y
que?! Te devolví el favor.
Amynia: si
me ayudas a salir de aquí no volveré más.
Threldor:
está bien, elige, te salvo a ti o a tu dragón.
Amynia:
que?!
Threldor: lo
que has oído, ahora elige.
Amynia:
sabes, mejor vete, ya me las arreglare yo sola.
Threldor:
como quieras.
Threldor se
fue y me dejo en la cueva con Frossky, ya solo me quedaba una opción, aprender
el vuelo en el menor tiempo posible. Eso sería imposible, jamás podría salir de
allí, que haría? Salí de
la cueva para ver si Threldor aun seguí por allí pero no le vi, así que no me
quedaba otra opción que ir al pueblo a comprar medicinas. Deje a Frossky a la
cueva, me puse la chaqueta que Threldor me había dejado para que nadie pudiera
reconocerme y fui corriendo al pueblo y allí la gente me miraba raro, pero yo
seguí buscando alguna tienda donde vendieran medicinas, después de un rato
buscando por fin la encontré. Entre en la tienda y la mujer que me atendió
empezó a mirarme raro, le pedí lo que buscaba, me lo entrego y con el poco
dinero que llevaba lo pude pagar. Al salir de allí mucha gente me estaba
observando y ya me podía temer lo peor, algunas personas chillaban, quien eres
tú? que haces aquí? Muéstranos tu rostro! Me quede paralizada y entre la
multitud pude ver a Threldor, al ver que yo estaba a punto de ser descubierta,
Threldor se acercó a mí.
Threldor:
tranquilos solo es un miembro más -chillo para calmar la gente-. Vámonos -me
dijo en voz baja-.
Threldor me
cogió de la mano corrimos hasta entrar en el bosque de nuevo.
Threldor:
estás loca o qué?
Amynia: que
quieres que haga, tengo que curar mi dragón si quiero salir de aquí.
Threldor:
casi te descubren, si no fuera por mí ya estarías delante del rey.
Amynia:
-agache la cabeza- gracias...
Threldor: si
te ayudo a curar a tu dragón y vuelves a casa, prométeme que no vas a volver
jamás.
Amynia:
v...vale
Fuimos q la
cueva donde estaba Frossky, Threldor saco una poción de su bolsillo y la puso
sobre la herida de Frossky, inmediatamente, la herida empezó a sanar, en unos
minutos parecía como si no le hubiera ocurrido nada.
Amynia:
increíble! Muchas gracias.
Threldor:
ahora venid.
Seguimos a
Threldor y nos llevó a un lugar algo despejado.
Threldor:
recuerda, no vuelvas nunca.
Amynia:
espera -iba a quitarme la chaqueta para devolversela-.
Threldor:
no, póntela, sino van a descubrirte.
Amynia: y
como te la devuelvo?
Threldor:
puedes quedartela.
Amynia:
vale, gracias.
Después de
esas palabras Frossky empezó a volar y volvimos a casa lo más rápido posible,
ya estaba oscuro y era la hora de cenar, deje a Frossky en el bosque y fui
corriendo hasta el palacio. Al entrar me encontré a Isi.
Isi:
princesa! Donde estaba? Vuestro padre os ha buscado por todas partes –se quedo
observando la chaqueta que llevaba puesta- eso es vuestro?
Amynia: …si!
–dije nerviosa-.
Isi:
entonces ve a ducharte y le voy a decir a tu padre que enseguida vas a estar
lista.
Amynia:
vale…
Estaba muy
nerviosa, no sabía cómo reaccionar me quedaba paralizada. Subí a bañarme, luego
me puse mi vestido de seda y volví a bajo donde me esperaba Isi.
Isi: tus
padres esperan para cenar, corre.
Fui al
comedor y vi a mis padres junto a Ammbor esperándome para cenar.
Tinor: dónde
estabas?!
Amynia:
paseando.
Tinor:
mentira, Ammbor y yo te hemos buscado por todas partes!
Pase de
contestar a mi padre, dijese lo que dijese no me creería, así que empecé a
comer.
Tinor: odio
esa actitud que tienes! Sabes, mañana vas a pasar todo el día con Ammbor.
Amynia: ni
pensarlo.
Tinor: si te
escapas voy a encerrarte en la cárcel tres meses, me has entendido?!
Sabía que yo
era fuerte y podio escaparme con facilidad, pero lo último que quería era estar
encerrada en la cárcel, simplemente porque allí me sería imposible escapar ya
que cuando entras allí no hay ningún poder que funcione, está aislada de todo y
no puedo estar tres meses sin ver a Frossky.
Amynia:
esta… bien… -dije sin estar convencida de lo que estaba diciendo-.
Ammbor:
enserio?! Por fin voy a tenerte por un día.
Tinor: claro
que si, tenéis que casaros y debéis pasar tiempo juntos.
Al decir
eso, me levante y me fui a mi habitación sin decir ni una palabra más, no podía
creer que tendría que soportarlo todo el día, sería una tortura. Me quede delante
de mi ventana observado la región del fuego donde hacia tan solo un momento
había estado, pude observar algunos miembros volando, seguro que entre ellos
estaba Threldor entrando. Me sabia mal la promesa que le hice “no volver a
verle jamás ni a estar en esa región” yo quería conocer todas las región pero
la del fuego era muy peligrosa y la verdad es que tuve mucha suerte en que él
no me hiciera daño ni me entregara al rey, pero es una promesa y ya que él me
ayudo debería cumplirla.
Iba a tumbarme a la cama para relajarme un poco ya que
había sido un día muy cansado y me encontré con la chaqueta que me dio
Threldor, la cogí, olía a quemado, pensé en guardarla para siempre y la escondí
en un baúl al cual nadie puede acceder, solo yo tengo la llave. Lo escondí allí
dentro, lo cerré con llave y me tumbe a la cama, pero no podía dormir pensando
en lo que tendría que soportar mañana, mis lágrimas caían por mis mejillas, no
quiero casarme con Ammbor!
No hay comentarios:
Publicar un comentario