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jueves, 17 de abril de 2014

Capitulo 11 - Los opuestos se atraen

Desperté sin ánimos, era el día que tendría que pasar todas las horas con el idiota de Ammbor. Baje a la cocina sin haberme cambiado y encontré uno de los criados estaba haciendo el desayuno, se le veía agotado, seguro que mi padre no le ha dejado descansar en toda la noche.
Amynia: -me acerque a él- oye, ve a descansar, estas agotado.
Criado: no, tranquila princesa, yo debo servirle el desayuno.
Amynia: no hace falta yo ya lo terminare –dije apartándolo de allí, el ya salía despacio por la puerta…- Espera! –Él volvió a mí- Toma –dije entregándole una jarra de leche y algunas tostadas- Compártelo con los demás.
Criado: muchas gracias! –dijo con gran alegría.
Justo cuando el criado salió por la puerta se cruzó con Ammbor.
Ammbor: Oye has dejado escapar a ese criado con nuestra comida.
Amynia: se la he dado yo, tienes algo en contra?
Ammbor: los criados no deben tener derecho a comer la misma comida que la nobleza.
Amynia: y tú tampoco deberías tener derecho a estar aquí conmigo y lo estas.
Ammbor: tu padre me concedió ese derecho.
Amynia: bueno, entonces yo le concedí ese derecho a mi criado.
Ammbor se calló, se sentó a la mesa y yo me hice el desayuno, él no paraba de observarme todo el cuerpo y me ponía muy nerviosa.
Ammbor: oye Amynia, no deberías haberte cambiado de ropa.
Amynia: deja de mirarme si no te gusta.
Ammbor: no si me encanta –dijo algo pervertido-.
Amynia: idiota.
Termine de hacer mi desayuno, cogí el plato y me senté a la mesa, donde Ammbor seguía esperando su desayuno.
Ammbor: y no me das mi desayuno?
Amynia: de verdad crees que voy a servirte algo?
Ammbor empezaba a estar algo molesto por así como le trataba, pero seguí haciéndome buena cara como si no le importara, sabía que eso me molestaba más que si se enfadaba conmigo.
Isi: princesa –me llamo al entrar por la puerta de la cocina- ya ha terminado de desayunar?
Amynia: no pero me queda solo unos minutos.
Isi: vale, cuando termine le espero en su habitación.
Amynia: vale.
Comí rápido para poder irme lo antes posible de delante de Ammbor y en unos minutos fui a  mi habitación. Al entrar observe a Isi colocando un vestido precioso encima de mi cama.
Amynia: que haces?
Isi: vuestro padre lo ha comprado para ti, quiere que te lo pongas hoy porque dice que tienes una cita con Ammbor.
Cuando dijo que ese hermoso vestido era para estar con Ammbor me bajo el ánimo, no quería estar con él y mucho menos, estar guapa para él, peor no podía hacer nada tenía que aceptarlo, solo sería por un día. Isi desato la trenza de mi cabello y me tome un baño relajante. Después me vistió con ese vestido por las rodillas de color azul claro, me peino mi largo cabello castaño dejándolo suelto, cosa poco normal ya que como siempre estaba por el bosque o salía fuera solía llevar una trenza. Me peino y me dejo el pelo un poco ondulado y me coloco la diadema de hielo.
Salí fuera de la habitación y fui al patio exterior de la parte de detrás del palacio donde no salió haber nadie y allí me esperaba Ammbor que se quedó embobado al verme.
Ammbor: estas preciosa.
Intentaba mirar para otro lado, me sentía muy incómoda.
Ammbor: acompáñame –dijo extendiendo su mano-.
No quería ni tocarlo, pero pensé en la amenaza de mi padre, no quería estar tres meses sin ver a Frossky, así que tuve que hacerlo. Me cogió de la mano pero no pensaba hablarle en todo el día, solo lo justo y necesario. Ammbor me condujo hasta donde había una mesa con dos sillas y el suelo lleno de pétalos de rosas, era muy bonita la escena, pero se hacía horrible solo con su presencia. Me había preparado una comida, romántica. Mientras comíamos él no paraba de intentar sacar un tema de conversación pero yo lo evitaba, me limitaba a observar esas montañas llenas de nieve, el paisaje era muy bonito.
Ammbor: no piensas decir nada en todo el día? –dijo algo molesto-.
Le respondí un ‘no’ con la cabeza.
Ammbor: Amynia, yo te amo! Crees que habría preparado todo esto si no te amara.
Amynia: seguro que lo has ordenado todo a los criados.
Se quedó callado, él sabía que esa era la verdad.
Cuando terminamos de comer, me pidió que le siguiera que iríamos a pasear un rato, tuve que hacerlo, no había otra opción. Aunque no entendí por qué pero me llevaba al bosque del hielo.
Amynia: porque me llevas aquí?
Ammbor: sé que te encanta este sitio.
Amynia: vámonos de aquí.
Dije eso porque si Frossky olía mi presencia vendría a mí enseguida y seguro que terminaría por hacerle daño a Ammbor y no quiero que mi padre sepa lo de que tengo un dragón.
Ammbor: no, he dicho que vamos al bosque.
Amynia: como quieras yo te he advertido.
Empezamos a adentrarnos en el bosque y no tardamos mucho en oír unas pisadas que venían hacia nosotros muy rápidamente.
Ammbor: tranquila princesa yo te protejo –dijo queriendo quedar como un héroe-.
Yo suspire y me quede de brazos cruzados y en eso que apareció Frossky y vino hacia mí y yo lo abrace. Ammbor se quedó con la boca abierta.
Ammbor: ese dragón…
Amynia: es mi dragón y no puedes decir nada de esto.
Ammbor se quedó callado y Frossky para nada dejaba que se acercase ni a centímetros de mí. Después de jugar un rato con el tuvimos que volver al palacio donde mi padre nos estaba esperando.
Tinor: cómo ha ido?
Ammbor: se ha portado bastante bien, por primera vez.
Tinor: ves Amynia, tampoco es tan mala persona.
Lo mire con mala cara, quería sepárame de él cuanto antes.
Tinor: bueno, creo que hoy podéis cenar a solas igual que habéis comido a solas.
Amynia: no tengo hambre.
Ammbor: vamos no seas así.
Amynia: paso, ya has tenido todo un día.

Al decir eso mi padre se me quedo mirándome con mala cara luego subí a  mi habitación y me tire encima de la cama, había sido un día que había pasado con tanta lentitud que ya solo quería que se hiciera de noche para poder descansar. No baje a cenar, me cambie de ropa, guardando ese precioso vestido con cuidado en mi armario. Solo de saber que Ammbor estaba a bajo cenando se me quitaba el apetito. Me quede tumbada en la cama y me quede dormida.

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