Desperté sin
ánimos, era el día que tendría que pasar todas las horas con el idiota de
Ammbor. Baje a la cocina sin haberme cambiado y encontré uno de los criados
estaba haciendo el desayuno, se le veía agotado, seguro que mi padre no le ha
dejado descansar en toda la noche.
Amynia: -me
acerque a él- oye, ve a descansar, estas agotado.
Criado: no,
tranquila princesa, yo debo servirle el desayuno.
Amynia: no
hace falta yo ya lo terminare –dije apartándolo de allí, el ya salía despacio
por la puerta…- Espera! –Él volvió a mí- Toma –dije entregándole una jarra de
leche y algunas tostadas- Compártelo con los demás.
Criado:
muchas gracias! –dijo con gran alegría.
Justo cuando
el criado salió por la puerta se cruzó con Ammbor.
Ammbor: Oye
has dejado escapar a ese criado con nuestra comida.
Amynia: se la
he dado yo, tienes algo en contra?
Ammbor: los
criados no deben tener derecho a comer la misma comida que la nobleza.
Amynia: y tú
tampoco deberías tener derecho a estar aquí conmigo y lo estas.
Ammbor: tu
padre me concedió ese derecho.
Amynia:
bueno, entonces yo le concedí ese derecho a mi criado.
Ammbor se
calló, se sentó a la mesa y yo me hice el desayuno, él no paraba de observarme
todo el cuerpo y me ponía muy nerviosa.
Ammbor: oye
Amynia, no deberías haberte cambiado de ropa.
Amynia: deja
de mirarme si no te gusta.
Ammbor: no
si me encanta –dijo algo pervertido-.
Amynia:
idiota.
Termine de
hacer mi desayuno, cogí el plato y me senté a la mesa, donde Ammbor seguía
esperando su desayuno.
Ammbor: y no
me das mi desayuno?
Amynia: de
verdad crees que voy a servirte algo?
Ammbor
empezaba a estar algo molesto por así como le trataba, pero seguí haciéndome
buena cara como si no le importara, sabía que eso me molestaba más que si se
enfadaba conmigo.
Isi:
princesa –me llamo al entrar por la puerta de la cocina- ya ha terminado de
desayunar?
Amynia: no
pero me queda solo unos minutos.
Isi: vale,
cuando termine le espero en su habitación.
Amynia:
vale.
Comí rápido
para poder irme lo antes posible de delante de Ammbor y en unos minutos fui
a mi habitación. Al entrar observe a Isi
colocando un vestido precioso encima de mi cama.
Amynia: que
haces?
Isi: vuestro
padre lo ha comprado para ti, quiere que te lo pongas hoy porque dice que
tienes una cita con Ammbor.
Cuando dijo
que ese hermoso vestido era para estar con Ammbor me bajo el ánimo, no quería
estar con él y mucho menos, estar guapa para él, peor no podía hacer nada tenía
que aceptarlo, solo sería por un día. Isi desato la trenza de mi cabello y me
tome un baño relajante. Después me vistió con ese vestido por las rodillas de
color azul claro, me peino mi largo cabello castaño dejándolo suelto, cosa poco
normal ya que como siempre estaba por el bosque o salía fuera solía llevar una
trenza. Me peino y me dejo el pelo un poco ondulado y me coloco la diadema de
hielo.
Salí fuera
de la habitación y fui al patio exterior de la parte de detrás del palacio
donde no salió haber nadie y allí me esperaba Ammbor que se quedó embobado al
verme.
Ammbor:
estas preciosa.
Intentaba
mirar para otro lado, me sentía muy incómoda.
Ammbor:
acompáñame –dijo extendiendo su mano-.
No quería ni
tocarlo, pero pensé en la amenaza de mi padre, no quería estar tres meses sin
ver a Frossky, así que tuve que hacerlo. Me cogió de la mano pero no pensaba
hablarle en todo el día, solo lo justo y necesario. Ammbor me condujo hasta
donde había una mesa con dos sillas y el suelo lleno de pétalos de rosas, era
muy bonita la escena, pero se hacía horrible solo con su presencia. Me había
preparado una comida, romántica. Mientras comíamos él no paraba de intentar
sacar un tema de conversación pero yo lo evitaba, me limitaba a observar esas
montañas llenas de nieve, el paisaje era muy bonito.
Ammbor: no
piensas decir nada en todo el día? –dijo algo molesto-.
Le respondí
un ‘no’ con la cabeza.
Ammbor:
Amynia, yo te amo! Crees que habría preparado todo esto si no te amara.
Amynia:
seguro que lo has ordenado todo a los criados.
Se quedó
callado, él sabía que esa era la verdad.
Cuando
terminamos de comer, me pidió que le siguiera que iríamos a pasear un rato, tuve
que hacerlo, no había otra opción. Aunque no entendí por qué pero me llevaba al
bosque del hielo.
Amynia:
porque me llevas aquí?
Ammbor: sé
que te encanta este sitio.
Amynia:
vámonos de aquí.
Dije eso
porque si Frossky olía mi presencia vendría a mí enseguida y seguro que
terminaría por hacerle daño a Ammbor y no quiero que mi padre sepa lo de que
tengo un dragón.
Ammbor: no,
he dicho que vamos al bosque.
Amynia: como
quieras yo te he advertido.
Empezamos a
adentrarnos en el bosque y no tardamos mucho en oír unas pisadas que venían
hacia nosotros muy rápidamente.
Ammbor:
tranquila princesa yo te protejo –dijo queriendo quedar como un héroe-.
Yo suspire y
me quede de brazos cruzados y en eso que apareció Frossky y vino hacia mí y yo
lo abrace. Ammbor se quedó con la boca abierta.
Ammbor: ese
dragón…
Amynia: es
mi dragón y no puedes decir nada de esto.
Ammbor se
quedó callado y Frossky para nada dejaba que se acercase ni a centímetros de
mí. Después de jugar un rato con el tuvimos que volver al palacio donde mi
padre nos estaba esperando.
Tinor: cómo
ha ido?
Ammbor: se
ha portado bastante bien, por primera vez.
Tinor: ves
Amynia, tampoco es tan mala persona.
Lo mire con
mala cara, quería sepárame de él cuanto antes.
Tinor:
bueno, creo que hoy podéis cenar a solas igual que habéis comido a solas.
Amynia: no
tengo hambre.
Ammbor:
vamos no seas así.
Amynia:
paso, ya has tenido todo un día.
Al decir eso
mi padre se me quedo mirándome con mala cara luego subí a mi habitación y me tire encima de la cama,
había sido un día que había pasado con tanta lentitud que ya solo quería que se
hiciera de noche para poder descansar. No baje a cenar, me cambie de ropa,
guardando ese precioso vestido con cuidado en mi armario. Solo de saber que
Ammbor estaba a bajo cenando se me quitaba el apetito. Me quede tumbada en la
cama y me quede dormida.
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