Mo sabía cómo
reaccionar después de ver cómo me protegia, estaba impactada.
Amynia: y
ahora que hacemos? Si se despierta va ir a contárselo todo a mi padre!
Threldor:
tranquila –se sacó una poción de dentro del bolsillo- Solo hay que hacer que
beba un par de gotas de esto antes de que despierte.
Threldor le
abrió un poco la boca a Ammbor y le metido dos gotas de la poción.
Threldor:
será mejor que me vaya, va a despertar en unos minutos.
Amynia:
vale.
Threldor
extendió sus alas para irse per se detuvo un segundo.
Threldor:
oye Amynia, podemos vernos cuando quieras, siento haberte amenazado de esa
manera el otro día pero tenía miedo que como eres la princesa, ya sabes, no
quiero que me maten.
Amynia: -le
sonreí- tranquilo, yo no le cuento nada a mi padre.
Threldor:
bueno, hasta otro día.
Amynia:
adiós.
Me
sorprendió mucho lo que dijo Threldor pero le entendí, normalmente los
príncipes, princesas, o cualquier miembro de la familia real de todas las
regiones suelen ser muy crueles con miembros de otras regiones y la gente teme
a ellos. Por suerte yo no soy así y creo que se lo he podido demostrar a
Threldor.
Pasaron unos
minutos desde que Threldor se fue a su región y Ammbor se despertó, tenía que
inventarme algo para que no sospechase de nada.
Ammbor: que
dolor… que ha pasado?
Amynia: oh!
Por fin despertaste… Ibas corriendo i tropezaste y te caíste encima de unas
rocas pero tranquilo no te has roto nada solo fue un golpe.
Ammbor: pff…
pues me duele mucho –decía intentando levantarse-.
Amynia: yo
te ayudo.
Lo ayude a
levantarse no sé porque hice eso, le odio tanto… Llegamos al palacio y cuando
mi padre vio que le estaba ayudando ‘muy amablemente’ quedo sorprendido.
Tinor: ya le
has cogido cariño al chico, no?
Amynia:
-deje que Ammbor se cayera al suelo- para nada, es todo tuyo.
Ammbor: ah!
Eso duele!
Tinariania: Amynia!
No le hagas eso! Que ha pasado?
Amynia: se
cayó en unas rocas y le duele la pierna y la espalda.
Tinor: que
le ha pasado a tu vestido? Me costó mucho dinero.
Amynia:
sabes que le paso?! Ammbor, casi me viola!
Mi madre
reacciono muy sorprendida no le gustaba ese chico, pero mi padre como siempre,
no me creyó.
Tinor: no te
inventes escusas, Ammbor es un buen chico nunca haría eso.
Amynia:
sabes estoy harta!
Me fui
corriendo a mi habitación y me encerré en llave. Lo primero que hice fue
quitarme ese vestido y ponerme mi vestido de seda, después alguien llamo a la
puerta.
Tinariania:
Amynia déjame pasar.
Sabiendo que
era mi madre le abrí la puerta sin dudarlo, pero luego volví a cerrar con
llave.
Tinariania:
Amynia que hace este vestido por el suelo.
Amynia: no
lo quiero.
Tinariania:
pero es muy caro.
Amynia: pues
todo tuyo.
Tinariania:
es cierto eso que dijiste de Ammbor?
Amynia:
claro que es cierto! Por eso me fui corriendo y él me siguió por eso tropezó
con esas rocas.
Tinariania:
yo te creo hija, pero tu padre se niega a creerlo, ya que Ammbor se pasa todo
el día con él haciéndole la pelota.
Amynia:
mama, yo no quiero casarme con él.
Tinariania:
lo se hija… A mí tampoco me gusta ese chico pero eso solo lo decide tu padre.
He intentado convencerlo varias veces pero el sigue convencido de que es el
chico perfecto para ti.
Amynia:
bueno, me gustaría estar a solas y, no voy a bajar a cenar, puedes decirle a
Isi que me lleve algo para comer?
Tinariania:
claro.
Mi madre se
fue, yo me tome un baño de espuma y luego Isi me trajo la cena. Yo no podía
dejar de pensar en Threldor, era un buen chico y me gustaría conocerlo más me
cae muy bien, es increíble tiene unas habilidades impresionantes e incluso
tiene el vuelo, me gustaría mucho que me lo enseñase, pero no sé si me estoy
haciendo muchas ilusiones. Es un chico extraño y a lo mejor cambia de idea y
pase de venir a verme, no estoy segura pero mañana iré al bosque a la orilla
del rio para ver si aparece.
Al día
siguiente pase la mañana tranquilamente ya que Ammbor había decidido pasar un
día en su casa. Mi padre seguía enfadado conmigo, ya como de costumbre pero
intento evitarlo lo máximo posible. Después de comer me pude ir al bosque
tranquilamente sin que mis padres lo impidieran, encontré a Frossky que también
le traje comida. Fuimos a entrenar al lado del rio pero Threldor no aparecía,
aun así mantenía la esperanza de que en algún momento aparecería. Yo seguí
entrenando con Frossky sin preocuparme demasiado.
Threldor:
estupendo, no está nada mal.
Me gire a
verle, me había observado.
Amynia:
viniste!
Threldor: te
dije que volvería, no te fías de mí?
Amynia: cómo
quieres que me fie de ti, casi no te conozco.
Threldor:
entrena conmigo.
Amynia: no,
eres demasiado fuerte, vas a terminar haciéndome daño.
Era verdad,
me daba miedo entrenar con él.
Threldor:
voy a tener cuidado, lo prometo.
Amynia: está
bien –dije no muy convencida-.
Empezamos a
entrenar, Threldor fue con cuidado a hacerme daño tal como me prometió. Después
de un buen rato entrenado paramos para descansar y Frossky vino a mi lado
intentando alejarme de Threldor.
Amynia:
tranquilo Frossky, él es mi amigo, no me hará daño.
Aun así
Frossky no se fiaba de él.
Threldor:
nunca había visto un dragón de hielo, dicen que son casi legendarios y es muy
difícil encontrar uno.
Amynia: si,
lo sé, lo encontré un día por casualidad pero desde ese no nos separamos, le
quiero mucho.
Threldor: se
nota, hacéis un gran equipo. To también tengo un dragón de fuego, pero no paso
mucho tiempo con él aun así me preocupo, le dio de comer y lo cuido pero en la
región de fuego es más común encontrarte dragones.
Amynia: me
lo vas a enseñar algún día? –Dije con emoción-.
Threldor:
claro, si tú quieres.
Amynia: bueno será mejor que me vaya, se hace
tarde.
Threldor:
si, nos vemos otro día.
Me fui al palacio corriendo, al entrar vi que Ammbor
ya había regresado, pero pase de él había sido un buen día y no quería que
terminara mal, fui a cenar, y luego a dormir, había sido un día estupendo pero
estaba agotada.
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