-Deja de
narrar Amynia-
Por la
mañana Frossky cansado de estar vigilando toda la noche decidió ir a buscar
algo de comer. En ese instante el chico que había estado descansando toda la
noche se levantó al sentir un frio muy gélido por todo su cuerpo, se levantó
lentamente ya que le dolía mucho la cabeza y lo único que recordaba era haber
luchado contra un rival suyo y al parecer esos arañazos eran del dragón de su
rival el cual también le había atacado, después de eso no recordaba nada más
aún que por suerte ahora solo estaba mareado, se levantó y observo como había
unas mantas tapándolo. Al levantarse se dio cuenta que le dolía todo su cuerpo
en especial su pierna en la que pudo ver la venda que llevaba puesta. Todo eso
era muy extraño, pero a pesar del dolor tenía que volver a casa así que
lentamente se dirigió a la salida de la cueva. Al salir el sol de la mañana
cayó sobre sus ojos, y al fin pudo observar donde se encontraba, en la región
del agua, eso le sorprendió mucho si fuera así ya estaría muerto pero alguien
quiso preocupase por él. El chico estaba tan sorprendido que quería irse cuanto
antes de allí, pero oyó unos pasos que se acercaban despacio, él se asustó, y
comenzó a correr con todas sus fuerzas a pesar del dolor que sentía, corrió
hasta llegar al rio al ser allí dirigió su mirada hacia atrás y vio esa bestia
enorme, ese dragón de hielo que era Frossky. Al ver ese enorme dragón, el
chico, sin pensárselo dos veces extendió sus alas de fuego y se alzó al vuelo y
tan rápido como puedo se fue volando hasta la su región, pero no paraba de
pensar quien podría ser, aun así eso no estaba dispuesto a contárselo a nadie.
Frossky se sintió
mal, él solo lo perseguía porque quería cumplir su promesa con Amynia, aun así
el dragón volvió a su cueca von toda normalidad.
-Narra
Amynia-
Esta mañana
me levante pensado en ese chico, ojala no se haya ido, me gustaría conocerlo,
pero seguro que si se ha levantado habrá quedado aterrorizado, no sólo por
Frossky sino por estar en otra región y aun seguir vivo. Pero ya no me hice más
ilusiones y al levantarme fui a la cocina donde estaba Isi haciendo el
desayuno.
Amynia:
buenos dias.
Isi: buenos
días Amynia.
Tinarania:
-entro en la cocina- Amynia, que hiciste anoche? -Dijo preocupada-
Amynia:
q...que? -Dije muy nerviosa-
Si mi madre
o mi padre o cualquiera del reino se entrara de que he ayudado a un miembro de
otra región me podría dar por muerta o encarcelada de por vida así que en ese
momento me puse de lo más nerviosa incluso estaba dudado pero parece que mi
madre no lo noto.
Tinarania:
me refiero a lo de ese cridado -me quede más tranquila- si tu padre se entera
te va a matar, lo sabes.
Amynia: pero
papa le estaba pegando solo porque se le cayó un plato de cerámica y se rompió.
A caso a ti te parece normal eso?
Tinarania:
la verdad que no… no sabía eso.
Amynia:
mama, papa es malo… porque hace eso? Que satisfacción encuentra en pegar y
matar a la gente? Solo las personas de corazón frio y sin sentimientos hacen
eso. Lo siento, pero yo no voy a permitir que pegue a esos criados, me dan
pena, ellos no se merecen esta vida. Nosotros podríamos vivir perfectamente sin
ellos.
Tinarania:
Amynia, lo de tu padre no es verdad, a ti y a mí nos ama, nos quiere con todo
su corazón. Si se discute contigo es porque quiere lo mejor para ti, nada más.
Amynia: lo
mejor para mi seria ser libre.
Tinarania:
dejemos ya esta conversación, has merendado?
Amynia: emm…
aun no.
Sabía que
decirle esas cosas a mi madre no solucionaría mucha cosa pero al menos se lo he
podido decir, con eso me quedo algo más satisfecha.
Después de
merendar me pase todo el día en el palacio, no saldría hasta la tarde. En eso
que llego Ammbor al palacio, mi sorpresa fue que solo vino para hablar con mi
padre y no conmigo, aunque me alegro de no tener que soportarlo, aun así tengo
medio a lo que le haya podido decir.
Después de
pasar toda la mañana aburrida, aproveche que mi padre se había ido a pasear por
los jardines para ayudar a los criados con la comida. Ellos quedaron
sorprendidos al ver que los dejaba descansar y yo me ocupaba de un trabajo que
no era mío pero por suerte mi padre no me encontró. Cuando comimos había un
silencio algo incómodo en el comedor, parecía que mi padre tenía algo que decir
o le había pasado algo y no me parecía muy bueno. Por suerte al terminar de
comer pude salir sin que nadie me lo impidiese. Fui a mi habitación me vestí
con mi vestido de entrenar, cogí el arco y las flechas y me fui corriendo al
bosque, mientras corría no paraba de pensar en ese chico.
Al llegar a
la cueva, encontré a Frossky en la entrada, le di un abrazo como siempre y
entre en la cueva, pero solo encontré las matas con las que lo había tapado
tirados por el suelo y unas pisadas que habían derretido la nieve. La verdad es
que me quede decepcionada pero era de esperar que se escaparía enseguida que
viese donde estaba se iría corriendo lo más rapido posible. Me gire hacia
Frossky.
Amynia: se
ha ido verdad?
Frossky
agacho la cabeza como si estuviera triste porque se le había escapado y no
haber podido cumplir su promesa.
Amynia:
bueno, tranquilo no pasa nada, se habrá asustado mucho.
Conseguí que
Frossky se alegrara un poco y luego estuve entrenando con él toda la tarde pero
parecía que Frossky estaba muy cansado, ya que n había podido dormir casi nada
esa noche así que decidí despedirme de él y dejarlo dormir tranquilamente.
Volví hacia el palacio pero aún era temprano así que fui a dar una vuelta por
la ciudad y me encontré a Ammbor con unos amigos suyos intente esconderme pero
fue inútil él me localizo enseguida.
Ammbor: hola
princesa –dijo con un tono seductor-.
Sus amigas
quedaron sorprendidos al ver que Ammbor conocía a ‘la princesa’ se quedaron
mirándome como si hubieran visto algo increíble, era un poco molesto.
Ammbor: como
te encuentras?
Amynia: y a
ti que te importa? –dije en un tono molesto-.
Ammbor:
tranquila, solo me preocupaba por ti.
Amynia: vete.
Ammbor: ve tú,
esto no es el palacio princesa, creo que has confundido el camino –dijo para hacerme
quedar en ridículo o simplemente para molestarme-.
Amynia:
Idiota.
Ammbor:
quieres que te acompañe? –Dijo tomándome la mano-.
Inmediatamente
le agarre su mano fuerte y utilice mi energía y empecé a congelarle los huesos
de la mano, el notaba un dolor terrible, grito lo más fuerte que pudo y le
solté la mano.
Amynia: no
vuelvas a tocarme, idiota.
Sus amigos
quedaron muy sorprendidos por mi reacción, supongo que no creían que Ammbor no
podría ser derrotado por una mujer. Ese chico era completamente idiota y solo
iba a hablar con mi padre para caerle bien y luego poderse casar conmigo, sé
que eso no lo conseguirá haga lo que haga.
Volví a casa
después del paseo por la ciudad y mi padre parecía estar de más mal humor que
hacia unas horas, supongo que no debía meterme
en sus asuntos y que ya se le pasaría así que fui a mi habitación y le
pedí a Isi que me preparase un baño de espuma. Mientras intentaba relajarme
empecé a pensar, que pasaría si Ammbor consiguiese casarse conmigo, no sería
capaz de compartir mi vida con él, es despreciable y además él no me ama ni
siquiera conoce mis sentimientos, era un rollo ser la hija del rey hagas lo que
hagas a esta edad se entera todo el pueblo, y seguro que en poco tiempo llegara
lo que pasado esta tarde a los oídos de mi padre. Fui a cenar y volvimos a
comer con ese silencio incomodo, yo me di prisa en terminar la cena para no
tener que soportar las miradas de mi padre pero aun así tuve que esperar a que
terminaran todos. Luego fui a mi habitación a descansar tranquilamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario