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domingo, 6 de abril de 2014

Capitulo 6 - Los opuestos se atraen

-Deja de narrar Amynia-
Por la mañana Frossky cansado de estar vigilando toda la noche decidió ir a buscar algo de comer. En ese instante el chico que había estado descansando toda la noche se levantó al sentir un frio muy gélido por todo su cuerpo, se levantó lentamente ya que le dolía mucho la cabeza y lo único que recordaba era haber luchado contra un rival suyo y al parecer esos arañazos eran del dragón de su rival el cual también le había atacado, después de eso no recordaba nada más aún que por suerte ahora solo estaba mareado, se levantó y observo como había unas mantas tapándolo. Al levantarse se dio cuenta que le dolía todo su cuerpo en especial su pierna en la que pudo ver la venda que llevaba puesta. Todo eso era muy extraño, pero a pesar del dolor tenía que volver a casa así que lentamente se dirigió a la salida de la cueva. Al salir el sol de la mañana cayó sobre sus ojos, y al fin pudo observar donde se encontraba, en la región del agua, eso le sorprendió mucho si fuera así ya estaría muerto pero alguien quiso preocupase por él. El chico estaba tan sorprendido que quería irse cuanto antes de allí, pero oyó unos pasos que se acercaban despacio, él se asustó, y comenzó a correr con todas sus fuerzas a pesar del dolor que sentía, corrió hasta llegar al rio al ser allí dirigió su mirada hacia atrás y vio esa bestia enorme, ese dragón de hielo que era Frossky. Al ver ese enorme dragón, el chico, sin pensárselo dos veces extendió sus alas de fuego y se alzó al vuelo y tan rápido como puedo se fue volando hasta la su región, pero no paraba de pensar quien podría ser, aun así eso no estaba dispuesto a contárselo a nadie.
Frossky se sintió mal, él solo lo perseguía porque quería cumplir su promesa con Amynia, aun así el dragón volvió a su cueca von toda normalidad.
-Narra Amynia-
Esta mañana me levante pensado en ese chico, ojala no se haya ido, me gustaría conocerlo, pero seguro que si se ha levantado habrá quedado aterrorizado, no sólo por Frossky sino por estar en otra región y aun seguir vivo. Pero ya no me hice más ilusiones y al levantarme fui a la cocina donde estaba Isi haciendo el desayuno.
Amynia: buenos dias.
Isi: buenos días Amynia.
Tinarania: -entro en la cocina- Amynia, que hiciste anoche? -Dijo preocupada-
Amynia: q...que? -Dije muy nerviosa-
Si mi madre o mi padre o cualquiera del reino se entrara de que he ayudado a un miembro de otra región me podría dar por muerta o encarcelada de por vida así que en ese momento me puse de lo más nerviosa incluso estaba dudado pero parece que mi madre no lo noto.
Tinarania: me refiero a lo de ese cridado -me quede más tranquila- si tu padre se entera te va a matar, lo sabes.
Amynia: pero papa le estaba pegando solo porque se le cayó un plato de cerámica y se rompió. A caso a ti te parece normal eso?
Tinarania: la verdad que no… no sabía eso.
Amynia: mama, papa es malo… porque hace eso? Que satisfacción encuentra en pegar y matar a la gente? Solo las personas de corazón frio y sin sentimientos hacen eso. Lo siento, pero yo no voy a permitir que pegue a esos criados, me dan pena, ellos no se merecen esta vida. Nosotros podríamos vivir perfectamente sin ellos.
Tinarania: Amynia, lo de tu padre no es verdad, a ti y a mí nos ama, nos quiere con todo su corazón. Si se discute contigo es porque quiere lo mejor para ti, nada más.
Amynia: lo mejor para mi seria ser libre.
Tinarania: dejemos ya esta conversación, has merendado?
Amynia: emm… aun no.
Sabía que decirle esas cosas a mi madre no solucionaría mucha cosa pero al menos se lo he podido decir, con eso me quedo algo más satisfecha.
Después de merendar me pase todo el día en el palacio, no saldría hasta la tarde. En eso que llego Ammbor al palacio, mi sorpresa fue que solo vino para hablar con mi padre y no conmigo, aunque me alegro de no tener que soportarlo, aun así tengo medio a lo que le haya podido decir.
Después de pasar toda la mañana aburrida, aproveche que mi padre se había ido a pasear por los jardines para ayudar a los criados con la comida. Ellos quedaron sorprendidos al ver que los dejaba descansar y yo me ocupaba de un trabajo que no era mío pero por suerte mi padre no me encontró. Cuando comimos había un silencio algo incómodo en el comedor, parecía que mi padre tenía algo que decir o le había pasado algo y no me parecía muy bueno. Por suerte al terminar de comer pude salir sin que nadie me lo impidiese. Fui a mi habitación me vestí con mi vestido de entrenar, cogí el arco y las flechas y me fui corriendo al bosque, mientras corría no paraba de pensar en ese chico.
Al llegar a la cueva, encontré a Frossky en la entrada, le di un abrazo como siempre y entre en la cueva, pero solo encontré las matas con las que lo había tapado tirados por el suelo y unas pisadas que habían derretido la nieve. La verdad es que me quede decepcionada pero era de esperar que se escaparía enseguida que viese donde estaba se iría corriendo lo más rapido posible. Me gire hacia Frossky.
Amynia: se ha ido verdad?
Frossky agacho la cabeza como si estuviera triste porque se le había escapado y no haber podido cumplir su promesa.
Amynia: bueno, tranquilo no pasa nada, se habrá asustado mucho.
Conseguí que Frossky se alegrara un poco y luego estuve entrenando con él toda la tarde pero parecía que Frossky estaba muy cansado, ya que n había podido dormir casi nada esa noche así que decidí despedirme de él y dejarlo dormir tranquilamente. Volví hacia el palacio pero aún era temprano así que fui a dar una vuelta por la ciudad y me encontré a Ammbor con unos amigos suyos intente esconderme pero fue inútil él me localizo enseguida.
Ammbor: hola princesa –dijo con un tono seductor-.
Sus amigas quedaron sorprendidos al ver que Ammbor conocía a ‘la princesa’ se quedaron mirándome como si hubieran visto algo increíble, era un poco molesto.
Ammbor: como te encuentras?
Amynia: y a ti que te importa? –dije en un tono molesto-.
Ammbor: tranquila, solo me preocupaba por ti.
Amynia: vete.
Ammbor: ve tú, esto no es el palacio princesa, creo que has confundido el camino –dijo para hacerme quedar en ridículo o simplemente para molestarme-.
Amynia: Idiota.
Ammbor: quieres que te acompañe? –Dijo tomándome la mano-.
Inmediatamente le agarre su mano fuerte y utilice mi energía y empecé a congelarle los huesos de la mano, el notaba un dolor terrible, grito lo más fuerte que pudo y le solté la mano.
Amynia: no vuelvas a tocarme, idiota.
Sus amigos quedaron muy sorprendidos por mi reacción, supongo que no creían que Ammbor no podría ser derrotado por una mujer. Ese chico era completamente idiota y solo iba a hablar con mi padre para caerle bien y luego poderse casar conmigo, sé que eso no lo conseguirá haga lo que haga.

Volví a casa después del paseo por la ciudad y mi padre parecía estar de más mal humor que hacia unas horas, supongo que no debía meterme  en sus asuntos y que ya se le pasaría así que fui a mi habitación y le pedí a Isi que me preparase un baño de espuma. Mientras intentaba relajarme empecé a pensar, que pasaría si Ammbor consiguiese casarse conmigo, no sería capaz de compartir mi vida con él, es despreciable y además él no me ama ni siquiera conoce mis sentimientos, era un rollo ser la hija del rey hagas lo que hagas a esta edad se entera todo el pueblo, y seguro que en poco tiempo llegara lo que pasado esta tarde a los oídos de mi padre. Fui a cenar y volvimos a comer con ese silencio incomodo, yo me di prisa en terminar la cena para no tener que soportar las miradas de mi padre pero aun así tuve que esperar a que terminaran todos. Luego fui a mi habitación a descansar tranquilamente.

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