Ha pasado
más de una semana desde que conocí a Threldor, la verdad es que desde ese día
solo hemos quedado una vez más pero no fue nada fuera de lo normal, nos hemos
hecho amigos y ya está. Con Ammbor y con mi padre es cada día lo mismo, una
discusión y luego me voy, hoy es el día de mi cumpleaños, cumplo mis 18 y mi
padre está muy emocionado ya que así podrá casarme con Ammbor. De cada vez más
odio este día.
Por la
mañana Isi y algunos criados entraron en mi habitación y me despertaron
cantando 'feliz cumpleaños' y me dieron un pastel que hicieron entre todos, la
verdad que me emocione mucho y el pastel estaba riquísimo. Después fui a
desayunar, por suerte estuve sola, fui al baño a darme un buen baño y le pedí a
Isi que me peinara, no para impresionar a nadie simplemente era mi cumple y amo
así como me peina Isi. Después de eso tenía que ir a comer y ya empezaba a
temblar no sabía que podía esperarme de mi padre. Entre en el comedor y estaban
mis padres con Ammbor, mi madre fue la primera en levantarse y me abrazó
felicitándome, mi padre y Ammbor se limitaron a felicitarme y nada más. La
comida transcurría con normalidad pero al términar cuando quise levantarme para
irme.
Tinor:
espera! Aun no te he dado mi regalo.
Entraron
unos criados con una caja grande, estaba muy nerviosa y a la vez tenía miedo.
Abrí la caja y... Era un vestido de boda.
Tinor:
espero que te guste, me ha costado mucho dinero y también me ha costado
encontrar uno tan bonito.
No sabía
cómo reaccionar, era el peor regalo de cumpleaños que me había hecho jamás.
Amynia: que
parte de 'no quiero casarme' no entiendes?!
Tinariania:
hija... -Dijo disgustada-.
Tire el
vestido al suelo y me fui a mi habitación, estaba triste, tenía ganas de
olvidarme por completo de ese día y nada más. Me vestí con un vestido corto un
poco elegante y fui a dar una vuelta por el pueblo. La gente me miraba y me
felicitaba con gran alegría la verdad que prefería eso que cualquier otro
regalo. Una niña pequeña de unos 3 - 4 años se acercó a mí con tres flores en
la mano.
Niña: -muy
tímida- felicidades princesa –dijo entregándome las flores-.
Me agache y
tome las flores.
Amynia:
muchas gracias, son preciosas –la bese en la mejilla-.
La niña se
sonrojo y se fue corriendo a su madre que estaba unos pasos detrás al verla le
sonreí y seguí mi paseo. Cuando empecé a aburrirme decidí ir a ver a Frossky,
nada me alegraría más que poder estar un rato con mi fiel dragón. Fui al bosque
y enseguida lo encontré delante de su cueva. Frossky me subió encima de su
espalda y empezó a volar por encima del bosque en eso que otro dragón se acercó
a nosotros pero era un dragón de fuego, tenía miedo ya que no iba armada ni
nada y el vestido que llevaba era el menos apropiado para montar en un dragón.
Al acercarse más a nosotros vi que encima estaba una persona, se quita la
capucha, era Threldor.
Amynia:
Threldor!
Threldor:
que te parece?
Amynia: muy
bonito pero no me parece que se vayan a levar muy bien.
Threldor:
aterrizamos mejor.
Amynia:
vale.
Los cuatro
aterrizamos y al estar juntos nuestros dragones no podían ni verse las caras,
era muy normal, son totalmente opuestos, así que tuvimos que mandarlos cada uno
a su casa y nos quedamos nosotros dos solos.
Threldor:
que haces con ese vestido encima de un dragón?, si hubiera sido otro miembro te
habría atacado enseguida.
Amynia: hoy
es mi cumple, yo solo estaba dando un paseo por el pueblo pero tenía ganas de
ver a Frossky.
Threldor:
aah, entonces felicidades.
Amynia:
gracias.
Threldor: y
cuantos cumples?
Amynia: 18…
-dije sin ningún ánimo-.
Threldor:
porque tan triste?
Amynia:
ahora mi padre solo quiere casarme con ese idiota, incluso me ha regalado un
vestido de boda.
Threldor:
pero porque no le dices que te gusta otro.
Amynia:
porque Ammbor es el favorito de mi padre, además no conozco casi ningún chico
de mi región creo que tú eres mi único amigo.
Threldor: si
será mejor que no le digas ni que somos amigos.
Amynia: eso
tranquilo que no va a pasar. Por cierto, tu qué edad tienes?
Threldor:
recientemente cumplí los 19.
Amynia: y
tus padres no te dicen nada de casarte? –dije sorprendida-.
Threldor:
emm… yo no tengo padres.
Amynia: -me
quede en choc, no quería herir sus sentimientos- lo siento, no sabía…
Threldor:
tranquila debo asumir que ya no están y
ya está, ellos murieron en la guerra –dijo algo triste-.
Amynia: lo
siento mucho.
Threldor: no
es tu culpa.
Amynia: pero
si es de mi padre.
Threldor
intentaba hacerse el fuerte pero no aguanto y algunas lágrimas caían por su
rostro.
Amynia: no,
por favor no llores.
No sabía qué
hacer, Threldor se dejó caer arrodillado al suelo, así que me arrodille delante
de él y lo abrace. Poco a poco se iba calmando y lo solté.
Amynia:
vamos, olvidemos ese tema, si?
Threldor:
si, gracias.
Amynia: oye
Threldor, algún día podrías enseñarme el vuelo?
Threldor:
para que lo quieres?
Amynia: es
mi sueño desde hace muchos años.
Threldor:
estaba bien pero te advierto que requiere mucha práctica.
Amynia: que
te parece si mañana vuelvo y me empiezas a enseñar, me gustaría empezar hoy
pero no creo que pueda hacer mucha cosa con este vestido.
Threldor:
vale, pero no quiero que tú se lo enseñes a nadie más, me lo prometes?
Amynia: te
lo prometo.
Creo que
dijo eso porque si esta habilidad se empieza a aprender fácilmente no tendrá
mucho sentido tenerla ya que los que poseen esta habilidad se hacen muy
fuertes.
Pase toda la
tarde con Threldor, me cae muy bien, es mi mejor amigo y espero conocerle
mejor, me supo muy mal lo de sus padres pero no sabía nada y creo que metí la
pata preguntando por ellos pero bueno al menos parece que al decirme eso es que
confía en mí y en el fondo es algo bueno. Tampoco hubiera imaginado jamás
abrazar a un miembro de otra región y mucho menos alguien de la región del
fuego. Ojala estas diferencias que nos separan a todos los miembros algún día
podamos unirnos todos.
Cuando volví al palacio Ammbor me estaba esperando con
un ramos de rosas blancas (son las más comunes en nuestra región),
evidentemente se las rechace pero Isi las coloco en un jarrón dentro de mi
habitación. Por suerte no hubo ninguna novedad durante la cena y pude irme a mi
habitación tranquilamente. Este día no hubiera sido lo mismo son Frossky y sin
Threldor.
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