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miércoles, 23 de abril de 2014

Capitulo 14 - Los opuestos se atraen

Ha pasado más de una semana desde que conocí a Threldor, la verdad es que desde ese día solo hemos quedado una vez más pero no fue nada fuera de lo normal, nos hemos hecho amigos y ya está. Con Ammbor y con mi padre es cada día lo mismo, una discusión y luego me voy, hoy es el día de mi cumpleaños, cumplo mis 18 y mi padre está muy emocionado ya que así podrá casarme con Ammbor. De cada vez más odio este día.
Por la mañana Isi y algunos criados entraron en mi habitación y me despertaron cantando 'feliz cumpleaños' y me dieron un pastel que hicieron entre todos, la verdad que me emocione mucho y el pastel estaba riquísimo. Después fui a desayunar, por suerte estuve sola, fui al baño a darme un buen baño y le pedí a Isi que me peinara, no para impresionar a nadie simplemente era mi cumple y amo así como me peina Isi. Después de eso tenía que ir a comer y ya empezaba a temblar no sabía que podía esperarme de mi padre. Entre en el comedor y estaban mis padres con Ammbor, mi madre fue la primera en levantarse y me abrazó felicitándome, mi padre y Ammbor se limitaron a felicitarme y nada más. La comida transcurría con normalidad pero al términar cuando quise levantarme para irme.
Tinor: espera! Aun no te he dado mi regalo.
Entraron unos criados con una caja grande, estaba muy nerviosa y a la vez tenía miedo. Abrí la caja y... Era un vestido de boda.
Tinor: espero que te guste, me ha costado mucho dinero y también me ha costado encontrar uno tan bonito.
No sabía cómo reaccionar, era el peor regalo de cumpleaños que me había hecho jamás.
Amynia: que parte de 'no quiero casarme' no entiendes?!
Tinariania: hija... -Dijo disgustada-.
Tire el vestido al suelo y me fui a mi habitación, estaba triste, tenía ganas de olvidarme por completo de ese día y nada más. Me vestí con un vestido corto un poco elegante y fui a dar una vuelta por el pueblo. La gente me miraba y me felicitaba con gran alegría la verdad que prefería eso que cualquier otro regalo. Una niña pequeña de unos 3 - 4 años se acercó a mí con tres flores en la mano.
Niña: -muy tímida- felicidades princesa –dijo entregándome las flores-.
Me agache y tome las flores.
Amynia: muchas gracias, son preciosas –la bese en la mejilla-.
La niña se sonrojo y se fue corriendo a su madre que estaba unos pasos detrás al verla le sonreí y seguí mi paseo. Cuando empecé a aburrirme decidí ir a ver a Frossky, nada me alegraría más que poder estar un rato con mi fiel dragón. Fui al bosque y enseguida lo encontré delante de su cueva. Frossky me subió encima de su espalda y empezó a volar por encima del bosque en eso que otro dragón se acercó a nosotros pero era un dragón de fuego, tenía miedo ya que no iba armada ni nada y el vestido que llevaba era el menos apropiado para montar en un dragón. Al acercarse más a nosotros vi que encima estaba una persona, se quita la capucha, era Threldor.
Amynia: Threldor!
Threldor: que te parece?
Amynia: muy bonito pero no me parece que se vayan a levar muy bien.
Threldor: aterrizamos mejor.
Amynia: vale.
Los cuatro aterrizamos y al estar juntos nuestros dragones no podían ni verse las caras, era muy normal, son totalmente opuestos, así que tuvimos que mandarlos cada uno a su casa y nos quedamos nosotros dos solos.
Threldor: que haces con ese vestido encima de un dragón?, si hubiera sido otro miembro te habría atacado enseguida.
Amynia: hoy es mi cumple, yo solo estaba dando un paseo por el pueblo pero tenía ganas de ver a Frossky.
Threldor: aah, entonces felicidades.
Amynia: gracias.
Threldor: y cuantos cumples?
Amynia: 18… -dije sin ningún ánimo-.
Threldor: porque tan triste?
Amynia: ahora mi padre solo quiere casarme con ese idiota, incluso me ha regalado un vestido de boda.
Threldor: pero porque no le dices que te gusta otro.
Amynia: porque Ammbor es el favorito de mi padre, además no conozco casi ningún chico de mi región creo que tú eres mi único amigo.
Threldor: si será mejor que no le digas ni que somos amigos.
Amynia: eso tranquilo que no va a pasar. Por cierto, tu qué edad tienes?
Threldor: recientemente cumplí los 19.
Amynia: y tus padres no te dicen nada de casarte? –dije sorprendida-.
Threldor: emm… yo no tengo padres.
Amynia: -me quede en choc, no quería herir sus sentimientos- lo siento, no sabía…
Threldor: tranquila  debo asumir que ya no están y ya está, ellos murieron en la guerra –dijo algo triste-.
Amynia: lo siento mucho.
Threldor: no es tu culpa.
Amynia: pero si es de mi padre.
Threldor intentaba hacerse el fuerte pero no aguanto y algunas lágrimas caían por su rostro.
Amynia: no, por favor no llores.
No sabía qué hacer, Threldor se dejó caer arrodillado al suelo, así que me arrodille delante de él y lo abrace. Poco a poco se iba calmando y lo solté.
Amynia: vamos, olvidemos ese tema, si?
Threldor: si, gracias.
Amynia: oye Threldor, algún día podrías enseñarme el vuelo?
Threldor: para que lo quieres?
Amynia: es mi sueño desde hace muchos años.
Threldor: estaba bien pero te advierto que requiere mucha práctica.
Amynia: que te parece si mañana vuelvo y me empiezas a enseñar, me gustaría empezar hoy pero no creo que pueda hacer mucha cosa con este vestido.
Threldor: vale, pero no quiero que tú se lo enseñes a nadie más, me lo prometes?
Amynia: te lo prometo.
Creo que dijo eso porque si esta habilidad se empieza a aprender fácilmente no tendrá mucho sentido tenerla ya que los que poseen esta habilidad se hacen muy fuertes.
Pase toda la tarde con Threldor, me cae muy bien, es mi mejor amigo y espero conocerle mejor, me supo muy mal lo de sus padres pero no sabía nada y creo que metí la pata preguntando por ellos pero bueno al menos parece que al decirme eso es que confía en mí y en el fondo es algo bueno. Tampoco hubiera imaginado jamás abrazar a un miembro de otra región y mucho menos alguien de la región del fuego. Ojala estas diferencias que nos separan a todos los miembros algún día podamos unirnos todos.
Cuando volví al palacio Ammbor me estaba esperando con un ramos de rosas blancas (son las más comunes en nuestra región), evidentemente se las rechace pero Isi las coloco en un jarrón dentro de mi habitación. Por suerte no hubo ninguna novedad durante la cena y pude irme a mi habitación tranquilamente. Este día no hubiera sido lo mismo son Frossky y sin Threldor.

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