Hoy era el
día en que Threldor me acompañaría a ver a Elydia, estaba muy emocionada y
tenía muchas ganas de verle pero no sé cómo se lo tomaría al ver a Threldor.
Quería pasar el máximo de tiempo posible fuera ya que para nada me gusta estar
en el palacio, ya que todo él día Ammbor me está siguiendo por todas partes, no
que es lo que no entiende de que no quiero verlo, le odio. Al bajar a desayunar
solo me encontré a mi madre y a Isi que estaba preparando el desayuno, al
parecer mi padre hoy tenía unos asuntos suyos y posiblemente llegase por la
tarde.
Tinarania:
buenos días Amynia.
Amynia:
buenos días.
Mientras
empezamos a comer se me ocurrió una idea.
Amynia: oye
mama, hoy me apetece pasar el día fuera ya comeré en algún restaurante, puedo
ir?
Tinarania:
está bien pero no debemos decirle nada a tu padre, ya sabes cómo se pondría si
supiera esto.
Amynia:
vale, tranquila no pienso decir nada.
Sabía que
con mi madre me saldría con la mía, ella es muy buena conmigo. Emocionada fui
corriendo a vestirme llevaba mi vestido de entrenar, mi arco y algunas flechas
y mi capa dentro de una pequeña bolsa, también fui a la cocina y cogí algo de
comer para Frossky ya que no podía moverse tendría que llevarle comida así que
lleve bastante. Salí corriendo del palacio y fui hasta el bosque y primero me
pare en la cueva y le di toda la comida eso sería suficiente para todo un día,
después fui corriendo a la orilla del rio e intentaba ver a Threldor al otro
lado para llamarle, estuve allí unos quince minutos y no le veía aparecer pero
después de unos minutos más lo vi enseguida lo llame y vino volando hacia mí.
Amynia: hola
–dije muy alegre-.
Threldor:
creía que no saldrías hasta la tarde.
Amynia: si
pero mi padre tenía unos asuntos pendientes y no estará en el palacio en todo
el día hasta tarde así que le dije a mi madre que pasaría el día fuera.
Threldor:
Bueno entonces ven a mi casa.
Amynia:
vale.
Threldor me
llevo volando a su región allí me puse la capa enseguida y me llevo hasta su
casa.
Threldor:
bueno, emm… no sé qué darte para comer yo iría a un bar o algo pero no pienso
dejarte sola.
Amynia:
tranquilo yo se cocinar, déjalo en mis manos.
Threldor:
está bien, como si fuera tu casa.
Me quite la
capa, mis armas y fui a la cocina, se notaba que hacía tiempo que nadie había
cocinado nada, primero tuve que limpiar un poco y luego con unas patatas y un
poco de carne que me trajo Threldor puede hacer una buena comido, evidentemente
me llevo todo la mañana hacer todo eso, no es que sea muy buena cocinando pero
amenos sabia como hacerlo. Nos sentamos en la mesa la cual también tuve que
limpiar, todo estaba lleno de polvo excepto lo único que utilizaba.
Threldor:
-probó un poco de la comida- mmm! Esta delicioso!
Amynia:
gracias.
Threldor:
creía que la familia real no cocina ni nada, para algo tienen tantos criados.
Amynia: si
es verdad pero cuando puedo los saco de la cocina y cocino yo además ellos
también me enseñaron.
Threldor:
vaya… eres tan diferente a los demás…
Amynia: por?
Lo dices como si fuera un problema…
Threldor: no
que va! Tú eres especial, por eso me caes tan bien.
Amynia: -me
sonroje- gracias.
Después de que digiera eso no dijimos nada más,
después de comer Threldor se fue a dormir un rato ya que había entrenado toda
la mañana. Yo fui a la cocina, limpie los platos y luego decidí limpiar un poco
la casa, no me importaba hacerlo, la verdad es que no me gustaba ver esa casa
prácticamente abandonada. Cuando termine de arreglarla un poco fui a llamar a
Threldor, entre en la habitación y aun dormía, era tan guapo durmiendo
tranquilamente… Pero tenía que despertarlo.
Amynia: -con
cuidado- Threldor… Threldor…
Threldor:
mmm… que quieres?
Amynia: me
prometiste que me llevarías a ver a mi amiga a la región de la tierra.
Threldor se
levantó enseguida y cuando bajo a bajo observo lo bonito que había quedado
todo.
Threldor: tú
has hecho eso?…
Amynia: si,
te gusta?
Threldor:
esta precioso! –me abrazo, eso no lo esperaba- gracias!
Amynia:
-tímidamente- de nada.
Después
volví a coger mis cosas y nos fuimos a buscar el dragón de Threldor era un dragón un poco más grande
que Frossky, echaba fuego por la boca y sus escamas se incendiaban al
enfadarse, la verdad que era muy bonito pero al principio me dio miedo, pero
gracias a Threldor se tranquilizó y dejo que me subiera encima de él. Empezamos
a volar, cruzamos el rio y llegamos a la región de la tierra, le aconseje que
dejase el dragón en el bosque ya que casi nunca hay nadie por ahí. Después le
guie hasta llegar al pueblo y allí fuimos corriendo a la casa de Elydia, la
gente sospecho mucho más de Threldor que no de mi así que debíamos darnos
prisa. Llamamos a la puerta y por suerte Elydia nos abrió enseguida.
Elydia:
quienes sois?
Amynia:
Elydia, soy yo… tu amiga, déjame pasar.
Elydia
reconoció mi voz y me dejo pasar pero estaba asustada de Threldor. Me retire la
capa y la abrace enseguida.
Amynia: te
eche de menos.
Elydia: yo
también. Pero Amynia, quien es él?
Amynia: él
es Threldor, es de la región del fuego.
Elydia: ahh…
ya entiendo, sois pareja a escondidas.
Threldor y
Amynia: -a la vez- No!
Elydia:
jajaja vale como queráis, pero hacéis buena pareja.
Amynia: deja
de decir tonterías.
Elydia:
vale, pero tu padre no se ha enterado de que tu amigo es de la región del
fuego.
Amynia: por
suerte no, por ahora solo lo sabes tú, y no digas nada de esto por favor.
Elydia:
tranquilos.
Pasamos toda
la tarde con Elydia al final nos hicimos buenos amigos, aunque seamos de
elementos opuestos eso jamás iba a interferir en nuestra amistad, es más
prefería su amistad antes que de cualquiera de mí mismo elemento. Cuando ya se
hizo algo tarde decidimos que era hora de volver a casa así que nos despedimos
de Elydia prometiéndole que íbamos a volver a verla algún día. Threldor y yo no
pusimos nuestras capas y volvimos acorriendo al bosque donde su dragón estaba
esperándonos y por suerte nadie nos descubrió. El dragón se alzó al vuelo y yo
me abrace a Threldor, volamos hasta mi región el dragón bajo en l bosque donde
sus patas fundían la nieve con tal calor que desprendía.
Amynia:
muchas gracias Threldor, nos vemos mañana.
Threldor:
adiós.
Threldor se volvió a montar en su dragón y volvió
rápidamente a su región yo fui corriendo hasta el palacio al llegar a allí Isi
me informo que ya habían cenado, para mí era buena noticia, no tendría que
cenar con Ammbor, fui a mi habitación me di un buen baño y luego Isi me trajo
la cena a mi habitación. Había sido un día precioso, jamás lo olvidaría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario