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domingo, 13 de abril de 2014

Capitulo 9 - Los opuestos se atraen

Después de lo que sucedió ayer estoy muy nerviosa e incómoda, la verdad es que ese chico me da miedo y me siento impotente ante el. Cuando ya hacía un año que la  guerra terminó mi padre a menudo hablaba de la gente de las otras regiones pero en especial los de la región del fuego, el decía que era unas personas de corazón frio, que no les importa matar o que los maten, que son muy prepotentes y reservados, no suelen ser muy simpáticos y la verdad es que por ahora lo que me había dicho mi padre me parecía cierto.
Hoy es el día que he quedado para verme con ese chico y ir a salvar a Frossky, la verdad es que casi no he dormido en toda la noche porque no para de pensar y si le ha pasado algo malo?, estará vivo?, lo habrán encontrado? Pero hasta esta tare no lo sabría así que intente relajarme y fui a desayunar, por suerte no me encontré a Ammbor. Pase una mañana muy aburrida. Por fin fui a comer y luego podría irme. Durante la comida, como no era de extrañar me tuve que sentar al lado de Ammbor, eso era muy incómodo. Ammbor es un pervertido, empezó a ponerme su mano encima de mi rodilla e iba subiendo el notaba como me estaba poniendo muy tensa está a punto de pegarle, le mire a la cara con una mirada asesina para que me dejase en paz, pero él seguía. Así que no aguante más y le pegue en la cara y él quito la mano enseguida.
Amynia: te odio.
Tanarania: hija! Que haces?
Amynia: me estaba metiendo mano.
Ammbor: mentirosa!
Amynia: cómo?!
Tinor: ya está bien Amynia, hoy te quedas castigada a tu habitación toda la tarde.
Amynia: no lo sueñes!
No aguante más y sin cambiarme, sin coger mi arma ni nada salí corriendo del palacio. Tinor iba a levantarse i correr detrás de mi pero Ammbor se levantó más rápido.
Ammbor: yo me ocupo de esto.
Tinor: haz lo que puedes pero no creo que la atrapes.
Yo iba corriendo lo más rápido posible, pero el vestido que llevaba no ayudaba mucho. Era un vestido por las rodillas, de color azul claro. Después de un rato corriendo por fin a conseguí llegar al bosque y fui directamente donde ese chico me dijo que estaría pero aun no había llegado tendría que esperar pero como lo haría? Ammbor me estaba persiguiendo y si me encontraba con un miembro de la región del fuego se lo diría a mi padre. Estuve esperando unos minutos allí y oí unos pasos rápidos que corrían hacia donde estaba yo, me escondí detrás de unos árboles y no conseguía localizarme, pero Ammbor estuvo buscando por la zona un largo tiempo y parecía no querer rendirse. En eso que note una mano en mi hombro.
Chico: te encontré.
Amynia: que susto! Suerte que eres tu.
Chico: nos vamos?
Amynia: no hagas mucho ruido.
El chico observó que había un chico buscando por todos lados.
Chico: te buscan?
Amynia: shh! Vamos.
Chico: esta bien.
El chico me abrazo, extendió sus alas y se alzó al vuelo.
Cuando llegamos a su región aterrizo en el bosque.
Amynia: bueno, donde empezamos a buscar?
Chico: sígueme
El empezó a caminar, yo intentaba hablarme amablemente pero el pasaba de mí, así que me límite a seguirlo. Después de un rato caminando por ese bosque oscuro que me daba miedo me daba cuenta de que yo destacaba mucho allí, era como una luz brillante y al parecer ese chico también llego a darse cuenta y se paró.
Chico: ponte esto y cúbrete la cabeza con la capucha -dijo sacándose la chaqueta-.
Amynia: está bien.
Al quitarse su chaqueta pude observar su rostro, la verdad que era guapo y su pelo negro era muy bonito, pero era muy serio. Después de andar encontramos a Frossky tumbado al suelo con una herida enorme en su ala.  Al verlo fui corriendo hacia él y vi que aun respiraba.
Amynia: por favor ayúdame a curarlo -dije casi llorando-.
Chico: yo dije que te iba ayudar a encontrarlo no a curarlo.
Ya se me caían las lágrimas, yo sola no podría hacerlo.
Amynia: por favor -le suplique de rodillas-.
Chico: pff... Está bien pero nada más.
Amynia: gracias!
Entre los dos y los esfuerzos de Frossky pudimos moverlo poco a poco hacia un lugar seguro.
Chico: vamos a esa cueva, allí no nos encontraran –a señalando la cueva-.
Lo llevamos hasta la cueva, estaba cerca así que Frossky solo tuvo que hacer un poco más de esfuerzo. Al llegar a la cueva pude ver que era bastante profunda así que nos metimos hasta que nadie pudiese vernos, ayude a Frossky a tumbarse en el suelo, aún estaba sangrando.
Amynia: gracias –le dije con una pequeña sonrisa al chico- peor aún no me has dicho tu nombre.
Chico: em… si… -dijo algo extrañado- soy Threldor, bueno yo ya me voy.
Amynia: cómo?!
Threldor: dije que te ayudaría a llevarlo aquí y ya está yo cumplí.
Amynia: que?! Y como vuelvo a casa?!
Threldor: tienes a tu dragón.
Amynia: tú eres idiota o qué?! –dije chillando-.
El hizo un rápido movimiento, saco su espada y me apunto a la cara.
Threldor: no me llames idiota, coge a tu dragón como quieras y vete de aquí, no quiero volver a verte jamás!
Amynia: -aterrorizada- pero… no puedo, no puedo volver con él, mira su ala, está fatal.
Threldor: me da igual vete, no quiero tener problemas con el rey ni con el príncipe.
Amynia: no me iré hasta que Frossky pueda volar sin hacerse daño.
Threldor: porque me haces la contraria, he dicho que te vayas y si no voy a entregarte.
Yo me negué no estaba dispuesta a hacer sufrir a Frossky. Él había escondido su espada, se dio la vuelta y le iba a pegar por la espalda, pero el con un ágil movimiento se giró y me cogió de la mano, me hacía mucho daño ya que me giro toda la muñeca.
Threldor: crees que una simple y delicada princesa como tu va a hacerme daño? –Dijo burlándose de mí-.
Odiaba que me digieran eso! No dude en centrar toda mi energía en mis manos, lo agarre lo más fuerte que pude y empecé a helarle los huesos de todo el brazo. Threldor no dejaba de chillar de dolor, y cuando ya empezaba a llorar del dolor lo solté.
Amynia: jamás vuelvas a llamarme ‘simple y delicada princesa’!
Threldor quedo impactado al ver mi poder, se quedó al suelo tirado retorciéndose de dolor yo le cogí su chaqueta que me había dejado y se la puse encima de su ala para que no sangrase tanto y eso lo alivio bastante.

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